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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 04: El terrible jefe de Sakura

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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 04: El terrible jefe de Sakura

Mensaje por DarkSyaoran el Vie Ene 22, 2010 7:40 pm

Era una nueva mañana en Tomoeda City, y, por primera vez el cielo cargaba muchas nubes indicando lo inevitable.
Sakura andaba un poco apurada, ya que tenía que llegar a tiempo al trabajo o sufriría los descargos de su iracundo jefe, el Sr. Ashihiro.
Touya ya estaba listo, y no sólo eso, ya había preparado el desayuno matutino.

-Touya: “Monstruo, apresúrate...”
-Sakura: “Sí, en seguida salgo...”

Sakura terminaba de peinarse y, en un instante, ya estaba en la sala desayunando junto a su hermano.

-Touya y Sakura: “Gracias por los alimentos del día”

Sakura y Touya disfrutaban amenamente del desayuno sin dejar que nada los preocupe.

-Touya: “Oye monstruo... quiero decirte que, de ahora en adelante, confíes en mí... yo te ayudaré en todo lo que pueda”
-Sakura: “Muchas gracias hermano, te lo agradezco mucho... Ah, hazme un favor... no me llames monstruo”
-Touya: “Me gustaría que nosotros trabajemos en otro empleo, el Sr. Ashihiro es muy duro contigo”
-Sakura: “No importa hermano, yo... tengo mis motivos para trabajar en el restaurante, no lo hago por el Sr. Ashihiro...”
-Touya: “Y se puede saber, monstruo ¿Cuáles son esos motivos? A mí no me gusta que el Sr. Ashihiro te trate como si fueras una esclava”
-Sakura: “Y dices que yo soy la despistada...”

Sakura evitó decirle a su hermano las razones por las que ella soportaba su enérgico jefe.
En eso, la mirada de Sakura se concentró en el diario.

-Sakura: “Mira esto hermano, aquí dice: Un policía ayuda a dar a luz a una mujer en un autobús... Ya leíste esta nota, hermano”
-Touya: “Sí, parece ser que es el mismo policía que rescató a una madre y su hijo de un incendio”
-Sakura (sorprendida): “En serio, es el mismo policía, eso no lo sabía...”
-Touya: “Que, acaso no lees los diarios, monstruo”
-Sakura: “No, no tengo tiempo porque he estado estudiando, además hermano, siempre en los diarios publican cosas que no siempre son ciertas”

Tras escucharla, Touya, en el fondo, se sentía muy orgulloso de su hermana menor.
Pero ambos no se habían percatado de la hora que era.

-Touya: “Sakura, ya se nos hizo tarde...”
-Sakura: “Uyyyyy, tienes razón... mira la hora que es. Mejor vámonos...”
-Touya: “Ojalá lleguemos a tiempo, monstruo, porque sino, el Sr. Ashihiro te almorzará viva... ya sabes lo frenético que es”
-Sakura: “Sí, ya lo sé, hermano. Vámonos de una vez...”

Sakura y su hermano Touya salen de su casa rumbo al restaurante Domo Arigato donde ellos trabajaban.

Con el paso acelerado, ellos llegarían a tiempo, pero los relámpagos y la lluvia los sorprendió.

-Sakura: “Mira el clima, hermano... parece que va a llover”
-Touya: “Era lo único que faltaba, ahora llegaremos mojados al trabajo... mejor debemos darnos prisa, monstruo ”
-Sakura: “Sí... y ya te dije miles de veces que no me llames monstruo”

Esta lluvia era una mala señal de que algo malo estaba por ocurrir. Y sucedió... la lluvia provocó un terrible problema.
Un motociclista repartidor de pizzas perdió el control de su moto debido a la pista mojada. La moto comenzaba a patinar y estaba a punto de arrollar a una anciana que cruzaba la pista desprevenidamente.

Sakura se había percatado de tal escalofriante escena, pero el problema no era cómo evitar que ocurra una desgracia, sino despegarse de su hermano Touya y evitar que las personas la vean.
No había otra alternativa, Sakura arriesgaba su más valioso secreto para salvar la vida de la anciana como también la vida del motociclista.
Sakura se detiene y su hermano la observa.

-Touya: “Sakura ¿Qué pasa? Tienes que llegar a tiempo porque sino, el jefe será muy duro contigo”
-Sakura (con la mirada abajo): “Hermano, quiero que te adelantes, por favor...”
-Touya (sorprendido): “¡¡¡Que dices...!!! pero, Sakura”
-Sakura (desesperada y suplicando): “Por favor hermano, haz lo que te digo, sí... y no me preguntes ¿Porqué? sólo hazlo... por favor, te lo pido”

Touya tenía una pequeñísima idea de lo que su hermana hace, pero no tiene intenciones de descubrirla. En el fondo, él sabe que su hermana menor tenía una emergencia. Así que decidió hacer lo que Sakura le pedía.

-Touya: “Está bien... te espero en el restaurante. Ah, ten mucho cuidado, monstruo...”
-Sakura: “Sí, muchas gracias hermano... y, no te preocupes por mí, todo saldrá bien”

Para aliviarla más, Touya corre rápidamente y sin mirar atrás, distanciándose bastante de su hermana.
Sin perder un solo segundo, Sakura saca su báculo y recita el conjuro.

-Sakura: “Llave que guardas el poder de mi estrella, muestra tu verdadera forma ante Sakura, quien aceptó esta misión contigo. LIBÉRATE...!!!”

Rápidamente, Sakura saca de sus poderosas cartas.

-Sakura: “Salto...!!!”

Sólo le bastó a Sakura dar dos largos saltos para llegar hacia donde estaba la anciana.
Ella la toma en sus brazos justo a tiempo, evitando que la moto la atropelle.
Sakura se asegura que a la anciana no le haya pasado nada.

-Sakura: “Se encuentra bien señora...”
-Anciana (asustada): “Pero ¿De dónde salió usted, señorita?”
-Sakura (sorprendida): “Yo, bueno...”

Sakura tuvo que calmarla de alguna manera.

-Sakura: “Yo... yo soy su ángel guardián y he venido a salvarle la vida”
-Anciana (confusa): “Un ángel... no pensé que los ángeles existieran de verdad”
-Sakura: “Pues ya ve que sí existimos...”
-Anciana: “Muchas gracias... mi ángel de la guarda”

Pero el problema no ha acabado, Sakura voltea y ve que el motociclista se iba a chocar con un gran muro de concreto.

-Sakura (sonriente): “Fue un placer... me voy, tengo que salvar otra vida...”

La anciana quedó muy agradecida con su ángel guardián (es decir, Sakura) por haberle salvado la vida.

Ahora, Sakura tiene que evitar que el motociclista choque con el muro de concreto.
Aunque él intentara frenar, el choque era inevitable. Sakura pensaba que si estuviese un poco más lejos de ese muro, lograría frenar a tiempo.
Este pensamiento le dio una brillante idea. Sakura sabe cuál de sus cartas mágicas usaría para resolver el problema.

-Sakura: “Aro...!!!”

Sakura convoca a Aro, su plan era que la moto cruce la línea mágica de Aro y se traslade mágicamente muy atrás de donde se hallaba antes de cruzar la línea de Aro, dándole la oportunidad de frenar muy lejos del muro de concreto.
El plan de Sakura funcionó... la vida del motociclista está a salvo aunque él se hallaba muy confundido, preguntándose ¿Qué es lo que había pasado?.

Lastimosamente para Sakura, había otra amenaza, pero no era tan peligrosa como la que tuvo que resolver. Eran los reporteros que habían filmado lo ocurrido con el motociclista La mejor reportera del país, Nakuru Akisuki, estaba presente en la escenas de los hechos. Ella pertenecía al diario “The Tomoeda Post”
Sakura se escondió detrás del muro de concreto para evitar ser vista y toparse con los curiosos e insistentes reporteros.

-“Misión cumplida...” pensaba muy aliviada la noble Sakura.

Ahora Sakura tenía que llegar al restaurante; ella sabía lo que le esperaba cuando llegue, su jefe, el Sr. Ashihiro, no es la persona más comprensiva del mundo, así que tenía que aceptar las consecuencias.
Un rato después, Sakura cruza la puerta del restaurante “Domo Arigato” y es recibida por su mejor amiga, Tomoyo Daidouji, su mejor consuelo en esos momentos.
Pero un grito muy conocido para ella estremece la tranquilidad de aquel restaurante.

“KINOMOTO...!!!”

Ese grito le pertenecía al terrible jefe de Sakura, el Sr. Ashihiro. Sakura no podía hacer nada para evitar el encuentro con su jefe.

-Sakura (asustada): “Bu... buenos días Sr. Ashihiro”
-Sr. Ashihiro (molesto, con una mirada de piedra): “Querrá decir buenas tardes... sabe la hora que es... son las 9:30 a.m. Llega una hora y ½ tarde”
-Sakura: “Lo que pasa es que he tenido una emergencia, jefe... yo”
-Sr. Ashihiro: “No quiero escuchar sus excusas baratas... esta hora y ½ de tardanza se las descontaré de su sueldo para que aprenda a ser responsable”
-Sakura: “¿Qué...? pero jefe, usted me debe varias horas extras...”
-Sr. Ashihiro: “Quieres horas extras, gánatelas... llegas tarde, no pago”
-Sakura (triste): “Pero jefe...”
-Sr. Ashihiro: “No quiero nada de peros... PONTE A TRABAJAR DE INMEDIATO”
-Sakura (resignada): “Está bien, jefe...”
-Sr. Ashihiro: “Ah, y tráeme café...”
-Sakura: “Sí, jefe...”

Los gritos del Sr. Ashihiro se escuchó por casi todo el restaurante, estremeciendo los oídos de los empleados y de los pocos clientes que merendaban en aquel lugar.
La pobre Sakura sale del despacho de su jefe con la mirada de resignación, pero eso no la desalentaba, ella está consciente del verdadero propósito del porqué ella trabaja en ese restaurante. Además, estaba acostumbrada a los gritos de su jefe, no es la primera vez que su iracundo jefe la trata así.
La preocupada Tomoyo se le acerca a su mejor amiga.

-Tomoyo: “¿Estás bien Sakura...?”
-Sakura (sonriente): “Sí Tomoyo, estoy bien, no te preocupes, yo ya estoy acostumbrada a esto”
-Tomoyo: “Ay Sakura, y justo en estos momentos que necesitas el dinero, el Sr. Ashihiro te lo descuenta”
-Sakura: “Eh, ya lo sabes, Tomoyo...”
-Tomoyo: “Sí, Sakura... tu hermano me lo contó todo. Quiero decirte que tú también puedes contar conmigo”
-Sakura (con una sonrisa): “Muchas gracias Tomoyo”
-Tomoyo: “Menos mal que todo esto no afecte tu buen ánimo, Sakura”

En eso, Touya se le acerca a su hermana.

-Touya: “¿Estás bien, monstruo...?”
-Sakura: “Sí, hermano...”
-Touya: “Hasta cuando dejarás de hacer eso, Sakura”
-Sakura (sorprendida): “Eeehhh...”

Touya cambia la conversación.

-Touya: “A trabajar, monstruo... o el jefe se enfadará de nuevo contigo”
-Sakura: “Sí...”

Touya se retira para hacer sus obligaciones.

-Tomoyo: “Dime Sakura, acaso hubo una emergencia...”
-Sakura: “Sí, Tomoyo...”
-Tomoyo: “Y esta vez ¿Qué fue, Sakura?”
-Sakura: “Una anciana y un motociclista”
-Tomoyo: “Y ellos ¿Están a salvo?”
-Sakura: “Sí, así es... nadie salió lastimado”
-Tomoyo (contenta): “Que bueno, Sakura”

El mismo grito volvía a estremecer el restaurante.

“KINOMOTO... ¿DÓNDE ESTÁ MI CAFÉ...?”

Sakura y Tomoyo rápidamente preparan el café. Cuando en eso, Touya se acerca con un cenicero en su mano.
Cuando Sakura estaba por llevar el café, su hermano la detiene y, echa las cenizas del cenicero al café que iba destinado al jefe. Sakura se sorprendió mucho.

-Touya: “Yo lo llevaré, monstruo...”
-Sakura (asustada): “Pero hermano, el jefe puede echarte por esto”
-Touya (guiñándole el ojo a su hermana): “No te preocupes, él ni lo notará...”

Touya le lleva el café al Sr. Ashihiro.

-Touya: “Su café, Jefe...”
-Sr. Ashihiro: “Por fin, mi café...”

El Sr. Ashihiro se lo toma.

-Sr. Ashihiro: “Mmmm, pero que rico café...”

El jefe de Sakura y Touya se lo tomó todo, hasta el último sorbo.
Él no había sentido el sabor de las cenizas de cigarro que Touya había echado en el café.

-Sr. Ashihiro: “Delicioso, tráeme más café...”
-Touya (con una mirada...): “Sí jefe, como usted diga...”

Demás está decirles que Touya hizo lo mismo con el café del Jefe.

Ya era mediodía y, como todos los día, los numerosos clientes llegaban al restaurante.
Era el momento que Sakura estaba esperando, a pesar del arduo trabajo que realizaba en esos momentos.
Tanto ella como Tomoyo estaban atendiendo a los clientes. Touya tenía los platos listos para que, tanto Sakura como Tomoyo las pasaran a las respectivas mesas. Yukito seguía con la titánica tarea de cocinar sin descansar.

Habían clientes que ya conocían a Sakura. Su buen trato la habían hecho ganarse la simpatía de algunos clientes.

-Sakura (sonriente e inclinándose): “Buenos tardes, Sr. y Sra. Matsurai... Han venido muy temprano ¿Qué les apetece comer el día de hoy?”
-Sra. Matsurai: “Buenos tardes, Sakura”
-Sr. Matsurai: “Tú siempre tan alegre jovencita...”
-Sakura: “Muchas gracias Sr. Matsurai”
-Srta Matsurai: “Yo pediré un combinado mixto. Y tú querido ¿Qué pedirás?”
-Sr. Matsurai: “Yo en cambio pediré una orden de mariscos, por favor...”
-Sakura (apuntando las órdenes): “A ver, un combinado mixto y una orden de mariscos. En seguida se los traeré”
-Sr. y Sra. Matsurai: “Muchas gracias...”

La alegre Sakura se dirige a que preparen las órdenes de sus conocidos clientes.
El Sr. y la Sr. Matsurai eran clientes muy frecuentes.

-Sra. Matsurai: “Esta vez, encárgate de dejarle una buena propina, la otra vez fuiste muy tacaño con Sakura”
-Sr. Matsurai (algo molesto): “Pero ¿Qué dices? Si esa vez, tú dijiste que te encargarías de darle propina, y sin embargo, me pediste de favor que yo le diera. Si lo hubiera sabido antes, habría traído más dinero y le hubiera dejado una buena propina”
-Sra. Matsurai (con la gotita en la cabeza): “Tienes razón, perdóname querido...”
-Sr. Matsurai: “No te preocupes querida... verás que hoy le dejo su buena propina”

La pareja Matsurai no eran los únicos clientes que conocían a Sakura.
Cuando ella estaba con su hermano, un joven de lentes bien vestido le pasaba la voz para que lo atienda. Se trataba del acaudalado Eriol Hiragizawa. Amigo de Sakura desde que comenzó a trabajar en ese restaurante.
Al percatarse que era otros de sus conocidos clientes, Sakura se dirige inmediatamente a atenderlo.

-Sakura (sonriente e inclinándose): “Buenos tardes, Eriol...”
-Eriol: “Buenas tardes Sakura... ¿Cómo te va?”
-Sakura: “Bueno... bien supongo”
-Eriol: “Te preocupa algo en especial, Sakura”
-Sakura: “Eh, a mí... no, no... estoy bien Eriol, gracias por preocuparte por mí”
-Eriol: “Bueno, si en algo puedo ayudarte, no dudes en decírmelo”
-Sakura: “Muchas gracias Eriol”

Desafortunadamente para Sakura, su jefe se había percatado de la conversación entre ella y el cliente, así que no duda en llamarle la atención.

“KINOMOTO...!!! Deja de charlar, quieres... Trabaja...!!!”
-Sakura (asustada): “Sí... sí jefe...”
-Eriol: “Perdona por los problemas que te he ocasionado Sakura, por mi causa, tu jefe te ha llamado la atención”
-Sakura (sonriente): “No te preocupes Eriol, en fin que aquí no pasó nada ¿Qué vas a pedir?”
-Eriol: “Pediré lo de siempre... Arroz frito y trucha asada”
-Sakura: “Arroz frito y trucha asada, muy bien Eriol, enseguida te lo traigo”
-Eriol: “Gracias Sakura...”

Al cabo de casi 8 minutos, Sakura llevaba las órdenes del Sr. y la Sra. Matsurai.

-Sakura (sonriente): “Aquí les traigo sus órdenes... un combinado mixto y una orden de mariscos”
-Sra. Matsurai: “Muchas gracias, linda”
-Sr. Matsurai: “Mmmm, huele delicioso”
-Sakura: “Buen provecho...”
-Sr. y Sra. Matsurai: “Muchas gracias...”

Dos minutos más tarde, Sakura lleva la orden de su amigo Eriol Hiragizawa.

-Sakura: “Aquí te traigo tu orden, Eriol... arroz frito y trucha asada”
-Eriol (con una sonrisa): “Muchas gracias Sakura...”
-Sakura: “Buen provecho...”

Pasaron casi 20 minutos y la pareja Matsurai se retiraba del restaurante, dejándole a la alegre Sakura una propina de 10 yenes.

-Sakura (contenta): “Muchas gracias Sr. y Sra. Matsurai...”
-Sra. Matsurai: “No hay de que linda”
-Sr. Matsurai: “Te lo mereces, jovencita... nos vemos mañana”
-Sakura: “Sí...”

Un rato después, el caballeroso Eriol Hiragizawa se retiraba después de degustar su delicioso almuerzo.

-Eriol: “Muchas gracias Sakura, la comida estuvo deliciosa
-Sakura (sonriente): “No me des las gracias Eriol, Yukito es el encargado de cocinar en este restaurante”
-Eriol: “Ah, ya veo... toma esto Sakura”

Eriol le entrega a Sakura una propina de 20 yenes.

-Sakura: “Pero Eriol...”
-Eriol: “Anda Sakura, estamos en confianza. Espero que te ayude en algo”
-Sakura: “Muchas gracias Eriol...”

El tiempo pasó volando. Ya eran aproximadamente las 3:00 p.m. y una mujer desaseada, con las ropas sucias y un gorro que le cubría su cabeza entraba al restaurante.
Esa mujer que tiene aspecto de ser una mendiga de la calle, era el cliente que Sakura estaba esperando.

-Tomoyo: “Mira Sakura, es la misma mujer de siempre...”
-Sakura: “Sí Tomoyo, ya la vi...”
-Tomoyo: “No me explico como esa mujer puede pagar la cuenta. (sonriente) Pero lo importante es que ella pueda comer algo, ya que no tiene la culpa de su precaria vida”
-Sakura (contenta): “Sí Tomoyo, estoy de acuerdo... siempre es importante hacer algo por aquellas personas que tienen necesidades. Yo la atenderé...”

Sakura se acerca a aquella mujer para atenderla.

-Sakura: “Buenas tardes, Sra. Kaho...”
-Kaho: “¿Cómo estás, Sakurita?”

La mujer se llama Kaho y era, según Sakura, un cliente especial. La necesitada mujer siempre le decía Sakurita.

-Sakura: “Hoy va a comer como nunca... tome”

Cuidadosamente y sin que nadie se diera cuenta, Sakura le entrega a la mujer sus 20 yenes de propina que Eriol Hiragizawa le había dado.

-Kaho: “Muchas gracias Sakurita... eres un ángel”
-Sakura (alegre): “¿Qué va a pedir hoy Sra. Kaho?”
-Kaho: “¿Qué me recomiendas?”
-Sakura: “Pues verá, hay langostino, trucha asada, le aseguro que no se arrepentirá”
-Kaho: “Entonces pediré esas órdenes... ah, y no te olvides de mi sopa”
-Sakura (guiñando el ojo): “Por supuesto que no, Sra. Kaho...”
-Kaho: “Muchas gracias, Sakurita”

Sakura va inmediatamente a que preparen las órdenes de su cliente.
Aquella escena con la Sra. Kaho, la clienta preferida de Sakura, nos hace ver en ella su lado más humano y admirado.
Aunque ella no es el único cliente preferido que Sakura tiene, tenía muchos más, a pesar que no son bien vistos por su gruñón Jefe.
Sakura le lleva a la humilde Kaho sus órdenes.

-Sakura (sonriente): “Aquí le traigo sus órdenes... su rica sopa, su trucha asada y su delicioso langostino... coma bien, muy buena dama”
-Kaho: “Muchas gracias, Sakurita”

Era la misma tierna escena de todos los días. Sakura estaba contenta.
Después de un buen rato. Kaho termina de comer y se levanta de la mesa. Ya era hora de irse, no sin antes despedirse de la bondadosa Sakura.

-Kaho: “Gracias por todo, Sakurita...”
-Sakura (feliz, guiñando el ojo): “Descuide... venga cuando quiera, mi buena dama”

Sakura no sólo ayudaba a las personas usando su magia, también lo hacía sin ella, eso es lo que la mantiene con mucho ánimo para afrontar los difíciles momentos que pasaba y, sobretodo, para soportar a su terrible jefe.

El Reloj marcaba las 5 p.m. Touya y Sakura caminaban regresando a su casa, después de un agitado día de trabajo.

-Touya (mirando a su hermana): “Me alegra que los gritos del jefe no te hayan afectado, monstruo...”
-Sakura: “No, para nada... ayer me ayudaste mucho, me dijiste que no me dejara vencer por la tristeza. Por eso te doy las gracias, hermano”

Sakura le dibuja una sonrisa a su hermano mayor y, a pesar del silencio de él, ella sabe que su hermano lo comprendía.

-Touya: “Espero que mañana lleguemos a tiempo y no se te presente un imprevisto como hoy...”
-Sakura (nerviosa): “Bueno, yo... es que”
-Touya: “Pero lo importante es que estás bien, monstruo”
-Sakura (alegre): “Muchas gracias hermano... ah, y por cierto. Ya te dije varias veces que no me llames monstruo”
-Touya: “Ya estamos llegando a la casa, monstruo...”
-Sakura (molesta): “Hermano...”

El día de hoy, Sakura estaba mucho más animada que aquella vez que recibió la noticia del Rector. Aunque en el fondo todavía pensaba en conseguir el dinero para retener su vacante en la Universidad.
Pero, demás está decir que personas de tan buen corazón como Sakura siempre tienen su recompensa. Y esa recompensa esta próxima a llegar...

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