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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 05: Shaoran, un ángel y el billete de la lotería

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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 05: Shaoran, un ángel y el billete de la lotería

Mensaje por DarkSyaoran el Vie Ene 22, 2010 7:46 pm

Otro día comenzaba en Tomoeda City y eran el inicio de un día agitado para el buen oficial Li Shaoran no sólo porque tenía que patrullar las calles, resguardar el orden público y salvar la vida de las personas con ayuda de sus poderes mágicos.
Lo problemático para él es algo tan insignificante que sus deberes de policía: comprar el billete de lotería que sus hermanas le habían encargado.
El pasar un día desde que sus cuatro alocadas y pretenciosas hermanas comenzaron con la ilusión de ganar la lotería más importante en Tomoeda City, le había traído muchos inconvenientes al ser blanco de la molestia de sus hermanas.
Pero afortunadamente, le quedaba menos de 24 horas para comprar el billete de tan mencionada y esperada lotería.
Como todos los días, Shaoran sale de su casa muy contrariado por la amenaza de sus cuatro hermanas. Si él no compraba el billete de lotería, ella le harían la vida imposible por el resto de su vida.
Consciente de esto, Shaoran entra al patrullero donde se encontraba la sargento Meiling.
Ella nota que la mirada de Shaoran estaba distante, y no sólo eso, él no había dicho palabra alguna desde que lo recogió de su casa.

-Meiling: “¿Qué te pasa Shaoran? ¿Te sientes bien? Estás callado... bueno, siempre eres callado, pero me parece que algo te sucede”
-Shaoran (con la mirada perdida): “Pues verás... mejor en otro momento”
-Meiling: “Anda, vamos... cuéntame ¿Qué es lo que te pasa?”
-Shaoran: “Está bien. Lo que pasa es que... ayer me olvide de comprar el billete de la lotería y mis hermanas casi me matan”
-Meiling: “Pero no fue tu culpa Shaoran. Ayer estuvimos de servicio. Nos costó mucho trabajo atrapar a esos malhechores que asaltaron en el banco”
-Shaoran: “Sí, tienes razón...”
-Meiling: “Además de los problemas que tuvimos para controlar la turba que hubo en el Ministerio. Hemos tenido cosas más importantes que atender que ocuparnos de comprar un simple billete de la lotería”
-Shaoran: “Dile eso a mis hermanas, Sargento”

En eso, la radio de la patrulla anuncia una emergencia.

-Radio: “Atención patrullas, atención. Hay un dos cuatro en el edificio Nakai... repito, hay un dos cuatro en el edificio Nakai. A todas las patrullas cerca del mencionado lugar, atiendan el llamado, es de vida o muerte”

La sargento Meiling contesta el llamado.

-Meiling: “Entendido Central... aquí la patrulla ochenta y cuatro, dirigiéndose al lugar de la emergencia... cambio y fuera”
-Shaoran: “Un dos cuatro... aprieta el acelerador, Sargento”
-Meiling: “Eso no me lo tienes que decir, Shaoran...”

Meiling acelera el vehículo (más de lo que acostumbra hacerlo a diario) y hace sonar las sirenas.
El patrullero 84 se dirige velozmente al edificio Makai, lugar del dos cuatro que advirtió la Central Policial por radio.
Un dos cuatro, en términos policiacos, es una situación de emergencia que significa:
Persona(s) en peligro.

Diez minutos después, el patrullero de Shaoran y Meiling llega al lugar y se estaciona en un edificio cercano al lugar.
Al bajar del vehículo, ambos policías ven a una gran multitud que estaba a un paso del edificio.
Nakai es un edificio que todavía esta en construcción, principalmente en los últimos pisos.
Las miradas de Shaoran y Meiling se enfocan hacia arriba y ven horrorizados a un obrero, que por el casco que llevaba puesto, a simple vista da la impresión que se trata de un soldador.
Aquel obrero estaba colgado de su grueso cinturón que quedó trabado cuando una enorme columna de fierro cayó sobre otras columnas.
Estas columnas de fierro sirven como soportes que mantienen equilibrado el edificio aun no terminado.
La vida de aquel infortunado obrero estaba en peligro. Shaoran y Meiling deciden actuar de inmediato.

-Meiling: “Ese pobre hombre está colgado, puede caer en cualquier momento. Debemos hacer algo Shaoran”
-Shaoran: “Sí...”

En eso, el oficial Shaoran tenía una idea para tal extrema situación.

-Shaoran: “Ya sé... yo subiré hasta los últimos pisos e intentaré llegar hacia él. Tú llama por refuerzos. Intenta conseguir una tela muy grande y gruesa. Luego convoca gente para que te ayuden a sostenerla y estirarla fuertemente”
-Meiling (intrigada): “Pero Shaoran... ¿Cuál es tu idea?”
-Shaoran: “Mi idea es hacer un trampolín como los que usan los bomberos para salvar a las personas que saltan de los edificios. Esa es la única manera para salvar la vida de aquel sujeto cuando caiga, si es que no llego a tiempo... has entendido, sargento”
-Meiling (con una mirada de confianza ante la idea de Shaoran): “Entendido...”
-Shaoran: “Date prisa Meiling, cada segundo cuenta”
-Meiling: “Sí, lo sé... tú también Shaoran. Trata de dar con él”
-Meiling: “De acuerdo...”

Shaoran rápidamente entra al edificio y se encuentra con la primera dificultad.
El edificio era de doce pisos, pero sólo han acabado de construir diez pisos. La escalera es en espiral y si decide subir por ellas, le iba a costar mucho tiempo, y tiempo es lo que no tiene.
Ante esto, Shaoran decide hacer uso de su magia. Aunque en un principio, no tenía idea de cómo usar su magia para llegar rápidamente al último piso construido.
Pero, cuando Shaoran dirige su mirada hacia el piso, se le ocurre una fantástica idea. Sin perder el tiempo, hace aparecer su espada mágica y convoca una de sus cartas chinas.

-Shaoran: “Dios del viento... ve...!!!”

La idea de Shaoran es convocar la magia de su carta apuntando hacia el suelo. El viento que origina su carta china lo eleva rápidamente. Con este ingenioso impulso, Shaoran logra llegar hacia arriba, pero desafortunadamente consigue llegar hasta el octavo piso, su magia no podía elevarlo más.

“Sólo me faltan dos pisos y llegaré...” pensaba Shaoran, con la mente puesta en aquel obrero en peligro.

Cuando Shaoran sube hasta el noveno piso, siente una extraña sensación. Una sensación mágica desconocida, que parecía que le estremecía sus sentidos.

-Shaoran (sorprendido): “Pero que... Siento una presencia... ¿Qué es esta presencia? ¿De quién es?”

Al llegar al noveno pido, Shaoran, que miraba por una ventana, no daba crédito a lo que veía. Él observó lo que pareció ser un ave gigantesca, cuyas alas eran extremadamente blancas.

-Shaoran: “¿Qué es eso? Parece... parece un ángel. Imposible...”

Un ángel, es un pensamiento mucho más razonable y accesible para lo que había visto, muy sorprendido, en ese momento.
Después de haber visto tamaño espectáculo, él logra distinguir que ese supuesto ángel tenía en su mano una especie de bastón o cetro.
Shaoran no salía de su asombro. Pero, cuando lo hizo, se acuerda que tiene que llegar hasta aquel obrero que quedó colgado y cuya vida requería ser salvada.

-Shaoran: “Tengo que llegar hacia donde está aquel sujeto, sino caerá y morirá. Espero que Mei haya conseguido una tela y lo use como trampolín”

Shaoran no tardó mucho al llegar al último piso. Después de esquivar algunos obstáculos que habían en el camino. Él llega y, por segunda vez, se impresionó de lo que estaba observando. Él había encontrado sano y salvo al obrero, recostado sobre una columna.
Cuando en eso, unas plumas blancas caen del cielo. Entonces, él dirige su mirada hacia arriba y ve al ángel que se alejaba por el horizonte.
Pero, el fuerte brillo que emanaba del sol, le dificultaba ver con claridad la figura de ese ángel que estaba alejándose del lugar.

-Shaoran: “¿Qué fue eso? De verdad fue un ángel... lo que vi. Tal vez estoy alucinando”

En esos momento, Shaoran se dejó llevar por su confusión. Era o no un ángel lo que vio.
Después de eso, Shaoran, como volviendo a la realidad, se le acerca al obrero, por ahora a salvo.

-Shaoran (aliviado): “Que bueno... afortunadamente no le pasó nada, sólo está dormido. Debo llevarlo abajo para que pueda ser atendido”

Shaoran pone en su hombro al accidentado sujeto y lo carga.
Lentamente, Shaoran bajaba las escaleras, hasta llegar al primer piso donde la estaba esperando Meiling y un par de paramédicos.

-Meiling (preocupada): “¿Te encuentras bien, Shaoran?”
-Shaoran: “Sí Mei, descuida...”
-Meiling: “Y él ¿Cómo está?”
-Shaoran: “Vivo Meiling, vivo... al igual que tú y yo...”
-Meiling: “Que alivio...”
-Shaoran: “Por favor, llévenlo a una ambulancia, necesita ayuda médica...”
-Paramédico 1: “Sí oficial...”
-Shaoran: “Con mucho cuidado...”
-Paramédico 2: “Descuide oficial...”
Ambos paramédicos llevan al obrero a la ambulancia.
Shaoran aún estaba perdido en su asombro, con una mirada de ¿Qué fue eso?. Era muy inexplicable para él ver a un ángel en estos tiempos.

Eran aproximadamente las 1:00 p.m. Shaoran y la sargento Meiling seguían patrullando las calles.
Shaoran seguía pensando en lo que había visto en la mañana, mientras que Meiling conducía el vehículo.

-Meiling: “Ahora ¿Qué te pasa, Shaoran...? Parece que has visto un fantasma o algo”
-Shaoran: “Dime Mei... ¿Tú crees en ángeles?”
-Meiling: “Mmmm... a decir verdad, si la gente siempre habla de ellos, pues supongo que existen...”
-Shaoran: “No te estoy preguntando si existen. ¿Crees en ángeles si o no?”
-Meiling (extrañada): “Cálmate Shaoran, me estás asustando... yo, no sé. Supongo que tendría que ver uno para decírtelo... lo dices por lo que pasó hoy, verdad Shaoran...”
-Shaoran (intrigado): “Tú también lo viste Meiling...”
-Meiling: “La verdad, yo tampoco estoy segura de lo que vi Shaoran, parecía una paloma blanca. Y yo no fui la única, mucha gente también la vio. Lo que es muy extraño es que, cuando aquella paloma llegó hacia ese hombre, desapareció...”
-Shaoran (impresionado): “¿Qué dijiste? Desapareció...!!!”
-Meiling: “Sí Shaoran, desapareció... yo lo vi, pareciese que aquel ave se lo hubiera llevado”
-“Ahora entiendo porque aquel hombre apareció recostado en la columna. Seguramente el ángel lo rescató antes que llegara y lo puso allí” pensó Shaoran.
-Meiling: “Fue muy extraño Shaoran... primero la aparición de esa misteriosa ave que hizo desaparecer en nuestras narices a aquel hombre y luego tú apareciendo con él. Felizmente ese obrero está fuera de peligro, sino imagínate la histeria que esto hubiera provocado”
-Shaoran: “Sí, tienes razón sargento...”
-Meiling: “Pero yo estoy segura de algo Shaoran...”
-Shaoran: “¿Qué?”
-Meiling: “Si yo hubiera estado en la misma altura que esa paloma, sería la paloma más grande que haya visto. A simple vista pude ver que no se trataba de una paloma, se hubiera visto más pequeña desde esa perspectiva”
-Shaoran: “Te creo...”
-Meiling: “¿Por qué lo dices?”
-Shaoran: “Yo también lo vi Mei... yo estaba en el noveno piso cuando lo mire, parecía un ángel. Y no sólo eso, tenía una especie de cetro pequeño en su mano. Las aves no tienen manos”
-Meiling (sorprendida): “Fue lo más extraño que nos ha pasado en todos los años que estuvimos en la policía Shaoran...”
-Shaoran: “Afortunadamente, lo que haya sido, salvó la vida de ese hombre, eso es lo más importante, sargento...”
-Meiling: “Sí, tienes razón... mejor olvidemos lo que vimos o nos volveremos locos”
-Shaoran: “Sí...”

Un rato después, en un grifo cercano, el patrullero 84 estaba re-abasteciéndose de combustible. Meiling es la que sale del vehículo para encargarse del auto servicio.
Cuando en eso, la primera plana del diario “The Tomoeda Post” llama grandemente la atención de la sargento.
Inmediatamente, Meiling compra el diario y sube al patrullero muy intrigada.

-Shaoran: “¿Qué te pasa Meiling?”
-Meiling: “No sé si esto será una coincidencia con lo que sucedió hoy, pero mira esto Shaoran”

El diario “The Tomoeda Post”, en su primera plana dice lo siguiente: “Una anciana y un motociclista salvan de morir”. Según la anciana, un ángel apareció del cielo y la salvó de ser atropellada por el motociclista que, misteriosamente, también se salvó. La anciana manifestó que aquel ángel tenía el aspecto de una chica muy linda y alegre y de ojos verdes”
Lo que el diario había publicado es, en parte, cierto... Eran los sucesos del día de ayer, cuando Sakura usó sus poderes mágicos para salvar a la anciana y al motociclista.
Afortunadamente, ella se retiró de la escena de los hechos, salvándose de ser descubierta por la prensa.
Desconociendo todos estos hechos y al ver la primera plana del diario, Shaoran se quedó doblemente impresionado.

-Shaoran: “Esto... sucedió ayer verdad...”
-Meiling: “Sí Shaoran... en la jefatura, muchos hablaron de este extraño suceso. Yo no le di la menor importancia. Pero, por lo que hemos visto hoy y con lo que publicó este diario, estoy convencida de que... sí existe un ángel en Tomoeda City”
-Shaoran: “Un ángel que, felizmente, ayuda a la gente”
-Meiling (presumiendo): “Tu crees... pues no hay mejor ángel que tú, Shaoran... tú también salvas a la gente usando tus poderes. De repente se trata de otra persona que no conocemos aún y que también está usando magia. ¿Tú que dices...?”
-Shaoran: “No lo sé, Mei...”

Cuanta razón tenía la sargento Meiling.
Había otro artículo en el diario que asustó al buen Li Shaoran y no era referente al ángel que ayuda a las personas. Esta vez se trataba de algo que tenía que hacer por encargo comprar el billete de la lotería.
Sus hermanas lo desollarían si no compra aquel dichoso boleto, porque hoy es el único día que él tiene para hacerlo.
Shaoran le recuerda a Meiling lo del billete.

-Meiling (molesta): “Yo pensaba que era algo más importante... cálmate, pasaremos por la tienda de Yamachi y compraremos el boleto”
-Shaoran (aliviado): “Ah, que bueno Mei...”

De pronto, un sonido se escuchó... era el estómago de la sargento Meiling indicando que era hora de satisfacer el intestino.

-Meiling: “Me muero de hambre. Porqué mejor no comemos algo y después compramos el billete”
-Shaoran: “Ah, no... recuerda que hoy me toca pagar a mí, así que yo decido. Primero compraremos el billete y después comeremos, de acuerdo...”
-Meiling: “Pero, no aguanto... rayos, está bien. Pero sólo lo hago porque si no compras ese billete, tus hermanas me dejarán sin pareja”
-Shaoran: “Muchas gracias Mei... te prometo que hoy comerás todo lo que quieras”

Ambos policías llegan a una tienda muy conocida y sobretodo, preferida por ellos. Esta tienda estaba surtida con muchos productos. Era una especie de mini-market.
Sus dueños son muy buenas personas, honestas y sobretodo, muy trabajadores: Takashi Yamasaki y Chiharu Mihara.
La tienda se llama Yamachi, que era la combinación de los nombres de sus dueños.
La sorpresa que se llevó Meiling al ver un montón de personas que hacían cola para comprar un billete de lotería. El hambre la hacía desesperarse.

-Meiling (contrariada): “Mira toda esta gente, Shaoran... te vas a tardar mucho y yo ya tengo mucha hambre”
-Shaoran: “Cálmate, sólo me tomará un minuto...”
-Meiling: “¿Qué cruel eres...?”

En eso, Meiling hace un acto desesperado, algo que no fue bien visto por el correcto oficial Shaoran.

-Meiling (avanzando): “Con permiso señores, estamos haciendo una investigación...”
-Shaoran (llamando a su pareja): “Meiling...”
-Meiling: “Estamos investigando algo, por favor habrán paso...”
-Shaoran: “Meiling, no...”

Shaoran la toma de la mano y la jala hasta el final de la cola.

-Shaoran: “Disculpen señores... disculpen”
-Meiling: “Me muero de hambre...”
-Shaoran: “Lo sé... no te desesperes Meiling, esto me tomará un poco de tiempo...”
-Meiling (molesta): “Grrrr... Te vas a convertir en el primer policía asesinado por su propia compañera por no dejarla comer. Además de eso, el McDonald´s queda a cinco manzanas de aquí”
-Shaoran: “Si tienes tanta hambre, porqué no comemos en ese restaurante”
-Meiling: “En aquel restaurante... Oh, no...”
-Shaoran: “Ah, vamos... que diferencia puede haber en comer en ese restaurante y en el McDonald´s”
-Meiling: “Sí, claro... sólo te aprovechas porque te toca invitar. En cambio, cuando yo invito, te llevo a los mejores lugares y tú... me llevas a cualquier restaurante. Acaso me quieres matar de una indigestión”
-Shaoran: “Vamos Meiling... dale una oportunidad, nunca hemos entrado allí. Además, te prometo que te compensaré pagando la siguiente vez...”
-Meiling: “Mmmmm... está bien. Espero que la comida sea tan deliciosa como en mi querido McDonald´s”
-Shaoran: “Ya verás que sí...”

½ Hora después, Shaoran por fin compró el boleto, mientras que la sargento Meiling no sólo tenía ganas de comer, sino de ahorcar a su compañero por haberse demorado tanto en comprar su billete.
Después de comprar el billete de la lotería, ambos policías conversan con los dueños de la tienda, amigos de hace mucho tiempo.

-Yamazaki: “No sabía que usted también jugara la lotería Oficial...”
-Shaoran: “No, no... yo lo compré porque mis hermanas me lo encargaron”
-Meiling: “Sus atarantadas hermanas confían en ganar la lotería”
-Chiharu: “Y no las culpo, el premio es ahora de 30 millones de yenes”
-Meiling: “Guauuu... vaya manera de volverse millonario sin trabajar”
-Shaoran: “Ya lo creo... vámonos sargento”
-Meiling: “Sí...”
-Yamazaki: “Y hablando de loterías... ustedes sabían que hace miles de años, se realizó la primera lotería”
-Shaoran (muy crédulo): “Ah, sí... y ¿Cómo lo realizaron?”
-“Oh no, el mismo cuento de todos los días?” pensaba Meiling mientras aguantaba el hambre.
-Yamazaki: “Fue en una isla muy lejana y antigua. Y el sistema era básicamente el mismo, pero de un modo más primitivo. Los isleños tenían que adivinar cuantos cocos caían de una palmera. Si algún afortunado acertaba, era acreedor de una nueva casa, comida de por vida y el derecho de escoger con quién se iban a casar, y no sólo eso, también ganaban...”

En eso, su novia Chiharu le jala fuertemente la oreja a su mentiroso prometido.

-Chiharu: “Otra vez estás diciendo mentiras. Uyy... hasta cuando aprenderás”
-Shaoran: “Que... aquella interesante historia... era una mentira”

Por ser demasiado crédulo, a la sargento Meiling se le ocurrió la idea de imitar el acto de Chiharu.

-Meiling (jalándole la oreja a Shaoran): “Mejor vámonos... tengo tanta hambre que te almorzaría con todo y uniforme”
-Shaoran (soportando el dolor): “Ayyy... suéltame... me estás lastimando”
-Chiharu y Yamazaki: “Buena suerte Oficial...”

Cumplido el deber de comprar el billete de la lotería, Shaoran se dispone a cumplir otro deber: llevar a la sargento Meiling a comer. Aquel restaurante que estaba a dos calles de la tienda Yamachi era el lugar escogido por el buen oficial.

-Shaoran: “Espero que ese restaurante no te decepcione...”
-Meiling: “Yo también lo espero... ¿Puedes distinguir cómo se llama?”
-Shaoran: “Se llama Domo Arigato...”
-Meiling: “Domo Arigato... vaya nombre original para un restaurante”
-Shaoran: “Me parece un lugar agradable para comer, sargento”
-Meiling: “Ojalá diga lo mismo de la comida”

Y así, ambos entran al restaurante Domo Arigato donde tenían pensado satisfacer su apetito.
Después de haber presenciado algo muy inusual en la mañana de aquel día en Tomoeda City y aún sin tener una explicación muy razonable de lo ocurrido, ambos oficiales coincidían al pensar que aquel supuesto ángel que salvó de morir a aquel obrero en el edificio Nakai existe.
Shaoran y Meiling no tenían idea de que aquel ángel estaba muy cerca, más de lo que ellos imaginan...

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