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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 08: Haciendo lo correcto

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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 08: Haciendo lo correcto

Mensaje por DarkSyaoran el Vie Ene 22, 2010 7:51 pm

Un toque de suerte había ocurrido la noche que anunciaron los números ganadores de la lotería más importante en Tomoeda City. El resultado dio a tres ganadores cuyos billetes tenían los mismos números: 1, 8, 20, 21, 25, 33, 39 y 44.
Y el billete de uno de los tres afortunados ganadores les pertenecía a Shaoran y sus cuatro hermanas mayores.
Tras enterarse esa noche que ellos no eran los únicos ganadores de la lotería, ya que como se mencionó anteriormente, habían dos ganadores más, las hermanas de Shaoran pensaron que, a pesar de aquella contrariedad, se harían acreedores de diez millones de yenes, una cantidad de dinero nada despreciable.

Pero, lo que ellas nunca imaginaron es que su hermanito les iba a confesar una promesa que él hizo con una camarera de un restaurante y que compromete mucho al premio que habían ganado esa noche.
No importaba de qué manera les iba a contar a sus hermanas sobre la mencionada promesa, él estaba preparado para todo y su preocupación no era para menos. Ellas no lo tomaron de una manera... civilizada.

-Todas (furiosas): “!!!QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE....!!!”

Si antes hubo gritos de felicidad por haber ganado la lotería, ahora se escuchó gritos de furia, sus hermanas estaban realmente enfadadas.

-Feimei (molesta): “¿Cómo te atreves, enano?”
-Shiefa: “Una desconocida... es que no puedo creerlo”
-Shaoran (alzando la voz): “Le debo la propina...”
-Fuutie (gritando): “¡¡¡Propina...!!! Cinco millones de yenes. Por favor...!!!”
-Fanren: “Pero ¿Cómo se te ocurrió hacer esa barbaridad Shaoran...?”
-Shaoran: “No es ninguna barbaridad Fanren, yo... nunca pensé que ganaríamos”
-Feimei: “Nosotras siempre supimos que ganaríamos, enano tonto...”
-Shaoran: “Sí claro Fei... si no me hubiera equivocado en uno de tus números, no habríamos ganado”
-Fanren: “Es el colmo contigo Shaoran... tú eres el único de esta familia que nunca creyó que ganaríamos, así que ¿Por qué debemos hacerte caso?”
-Feimei: “Fanren tiene razón... nos quedaremos con los diez millones”
-Shiefa: “Si tú quieres darle a esa cabaretera cinco millones, mejor págale de tu salario o sino, búscate otro trabajo...”
-Shaoran: “Ella no es cabaretera, es camarera Shiefa...”
-Shiefa: “Es lo mismo...”

Shaoran estaba siendo derrotado por el enfado de sus cuatro hermanas. Aunque la noche era larga y él seguía insistiendo.

-Shaoran: “Hermanas, por favor... le di mi palabra a esa mesera. Ayúdenme a cumplir esa promesa, se los pido”
-Feimei: “¿Qué patético eres...? Deja de suplicar... ninguna de nosotras te hará caso”
-Shaoran: “Por favor... Shiefa, Fuutie, Fanren... ¿Ustedes qué dicen?”

Parecía que las otras tres hermanas de Shaoran estaban cediendo al escuchar su ruego.

-Fanren: “Y ¿Por qué debemos hacerlo Shaoran?”
-Shaoran: “Porque es lo correcto”
-Shiefa: “Lo correcto...!!! Lo correcto dices...!!!”
-Fanren: “Déjame decirte que has hecho lo correcto para todos durante toda tu vida”
-Fuutie: “Sólo esta vez, haz lo correcto por tus hermanas, por favor Shaoran...”
-Feimei (sorprendida): “Pero ¿Qué estás diciendo Fuutie? No sedas, no seas tonta...”
-Fuutie (con voz baja): “Él también es nuestro hermano Feimei”
-Shiefa: “Lo sabemos, pero el muy tonto nos va a quitar la posibilidad de ganar diez millones, en vez de eso será sólo cinco millones. Es que no te has dado cuenta de eso”

Pero Fuutie no le hace caso ni a Feimei ni a Shiefa.

-Fuutie (mirando a Shaoran): “¿Qué dices Shaoran? Harás lo correcto por tus nosotras, sí verdad...”
-Shaoran: “Pero hermana... le di mi palabra”

Ante la respuesta de su hermano menor, Fanren se le acerca y trata de convercerlo de la misma manera que Fuutie. Vaya estrategia.

-Fanren (con voz dulce): “Shaoran, tú... ¿Tú nos quieres...?”
-Shaoran: “Por supuesto que las quiero... a todas ustedes”
-Fanren: “Entonces no le des nada”
-Fuutie: “Sí Shaoran, ve las cosas tal como son... por nosotras”

Ahora las que suplicaban eran sus hermanas, al menos dos de ellas. Las palabras de Fanren y Fuutie hicieron que Shaoran ya no insista más esa noche.
Pero la promesa no se desvaneció, seguía vigente en él, pese a las palabras de las más suspicaces de sus hermanas: Fanren y Fuutie. En cambio, Shiefa y Feimei estaban en desacuerdo con ellas al ver que le habían dado una pequeña esperanza a su hermano menor de cumplir su promesa.

Shaoran, que ya estaba en su cama, aún pensaba lo que debía hacer en la mañana, si hacerlo o no hacerlo, si decirle o no decirle, y sobretodo, si cumplir o no cumplir con la promesa a Sakura.
Y así pasó la noche... una noche de efusiva alegría en un principio, tras haber ganado la lotería. De mucha discordia, al querer convencer a sus hermanas de hacer lo correcto y con un final de total incertidumbre para el buen Li Shaoran, ya que tenía que decidir entre su promesa y sus hermanas.

La mañana llegó, y Shaoran estaba con su compañera, la sargento Meiling patrullando las calles. Él le contó a ella todo lo que aconteció en la noche de ayer.

-Meiling (contenta): “Te ganaste la lotería... Felicidades Shaoran...”

Ella intentaba darle un abrazo a su pareja, pero, se descuidó mucho del volante que, casi se estrellan.

-Shaoran (gritando): “Cuidado Meiling...!!!”

Afortunadamente, Meiling recupera el control del vehículo a tiempo, ya que estaban a punto de chocar con un poste de alumbrado público.

-Meiling (con la gotita en la oreja): “Perdóname Shaoran... es que me emocioné tanto que quería felicitarte de la mejor manera”
-Shaoran: “No te preocupes sargento... pero ten más cuidado”
-Meiling: “Sí...”

Después de tan leve susto, Shaoran le cuenta a Meiling acerca de la promesa que hizo y de lo enfadadas que sus hermanas estaban cuando se enteraron.

-Meiling (mirando a Shaoran): “Aún no me explico como saliste vivo de eso, Shaoran... conociendo como son tus alocadas hermanas, te hubieran desollado vivo por lo que hiciste. (con una voz molesta) No sabes la falta que le hace a esta ciudad un policía como tú Shaoran... (con una voz triste) me sería muy triste para mí escuchar la marcha fúnebre que hubieran tocado en tu entierro, Shaoran”
-Shaoran (algo molesto): “Muy gracioso sargento...”
-Meiling: “Pero, me imagino que te habrás arrastrado como nunca para convencer a tus hermanas”
-Shaoran (cerrando sus ojos): “Me faltó poco para hacerlo...”

Un rato después, Shaoran y Meiling se encontraban en la vía pública y estaban poniendo multas a los autos que estaban mal estacionados. Era un procedimiento de rutina al no haber emergencias de por medio.

-Shaoran: “Y tú ¿Qué harías?”
-Meiling: “Me compraría una casa más grande, mi departamento es muy pequeño”
-Shaoran: “Hablo de la chica”

Meiling, que estaba poniendo multas a los autos, ni le prestaba atención.

-Meiling: “Me iría a la galería Wingys y me escogería los mejores vestidos para lucirlos en vez de este uniforme”
-Shaoran: “Entonces estás de acuerdo con mis hermanas, aunque tú no estás tan loca como ellas”
-Meiling: “Luego iría a un salón de belleza y haría que me arreglen el cabello... es un desastre de primera”
-Shaoran: “Y si le digo que gane cinco mil yenes”
-Meiling: “Luego buscaría zapatos... sí zapatos. Estas botas de policía me hacen ver menos femenina”
-Shaoran: “Definitivamente no... no podría engañarla así, no podría... le di mi palabra”
-Meiling: “Y por último, unos labiales con colores muy intensos y que tengan brillo de diamantes”

Shaoran recién se había percatado que Meiling no la estaba escuchando.

-Shaoran: “Meiling ¿Me estás escuchando...?”

Meiling lo mira fijamente a los ojos y le responde de una manera sincera.

-Meiling: “Ay Shaoran... te conozco. Sé que harás lo correcto”
-Shaoran: “Y ¿Qué es lo correcto?”
-Meiling: “No lo sé... dímelo tú...”

Meiling conocía a Shaoran por mucho tiempo, así que no tenía dudas de lo que iba a hacer.
Eran aproximadamente las 9:00 a.m. En el restaurante Domo Arigato, las dos meseras, Sakura y Tomoyo, trabajaban arduamente atendiendo a la cantidad de clientes que tenían a esa hora de la mañana.
Tomoyo estaba atendiendo un par de mesas, mientras tanto, Sakura estaba atendiendo a unos de sus conocidos clientes. Ellos eran la única razón del porque ella estaba animada en esos momentos, ya que ella tiene en cuenta que ese día vence el plazo para pagar su vacante en la Universidad.
Desafortunadamente, Sakura no tenía el dinero y perdió toda esperanza de retener su vacante.
A pesar de todos sus problemas, ella siguió siendo la buena chica que todos conocemos; y las personas que la quieren como también sus clientes la aprecian por esa razón.

Cuando Sakura había llevado la orden de Eriol Hiragizawa, se encuentra con el buen oficial Li Shaoran sorpresivamente.

-Shaoran (sonriendo): “Hola”
-Sakura (sonriendo también): “Que bien... volvió”
-Shaoran: “Sí, le dije que volvería...”

Sakura estaba un poco más animada que aquella tarde de ayer que conoció al policía por primera vez.

-Sakura: “Café...”
-Shaoran: “No gracias. En realidad he venido a...”
-Sakura (interrumpiendo a Shaoran): “Quiero darle una disculpa por lo que le dije. Fui tan grosera, pero ayer fue casi el peor día de mi vida”
-Shaoran: “No se preocupe”

Sakura le confesó el mal día que tuvo ayer, ya que discutió con su jefe porque él no quería recibir en el restaurante a gente de la calle como vagabundos o indigentes. Fue el peor momento para ella ya que tenía una conocida a quien quería mucho y la ayudaba a pagar la cuenta con la propina que ganaba. Se trataba de la Sra. Kaho.
Al igual que ella, habían muchos a quien ayudaba la bondadosa Sakura.

En eso, el gruñón jefe de Sakura se percata que ella conversaba con el oficial.
-“KINOMOTO... ¿QUÉ HACES CONVERSANDO...? TRABAJA NIÑA...”

Sakura tuvo que regresar a sus labores. Mientras le llevaba la orden a un cliente especial que tenía, le pide una cosa a Shaoran.

-Sakura: “Por favor, no se vaya, quiero darle una disculpa con detalle...”
-Shaoran: “Descuide, no me iré”
-Sakura (contenta): “Muchas gracias...”

Sakura llevaba la orden a su cliente. Él estaba sentado con dos personas que llevaban puesto ropas de hospital, supuestamente enfermeros. Shaoran observa detenidamente lo que ocurre.

-Sakura (sonriente): “Muy bien Hanao, aquí tienes tu rica avena. Espero que sepa igual a la que preparaba tu mami...”
-Hanao (alegre): “Mi mamá fue la mejor cocinera de avena... y no sólo eso, cada vez que te veo Sakura, me recuerdas mucho a mi mamá”
-Sakura: “Oh, muchas gracias Hanao...”
-Hanao: “Mi mamá fue una especialista en todo, Sakura...”
-Sakura: “Sí, y no sólo eso... produjo un hijo hermoso”
-Hanao (feliz, tocando la mano de Sakura): “Eres un sol, lo sabías...”
-Sakura (contenta): “Come... mi buen amigo”

Shaoran se quedó impresionado y admirado al ver como era el trato de Sakura hacia ese sujeto que padecía de algo, no por ende, estaba con dos enfermeros. Cuando Sakura se le acerca, él intenta entablar una conversación con mucho tacto.

-Shaoran: “Disculpa esta indiscreción de mi parte, pero me parece que ese sujeto tiene algo, verdad...”

Sakura mira al policía con una expresión de nostalgia.

-Sakura: “Sí, así es”
-Shaoran: “¿Qué es lo que tiene?”
-Sakura (triste): “Él tiene SIDA. Entra y sale del hospital y viene a comer cada semana. ¡¡¡Que mundo no...!!! Hay que disfrutar cada momento y no ser vengativo ni egoísta”
-Shaoran (sin quitarle la mirada a Sakura): “Eso es verdad...”

Shaoran comenzó a ver no sólo la bondad que tenía Sakura en su corazón, sino también, un lado muy humano que nunca había sentido, él se sentía muy pequeño ante ella.
Pero no sólo había sido testigo de su buen corazón, sino también que era tratada con mucha injusticia por su amargado jefe. Y lo confirma cuando éste grita coléricamente.

-“KINOMOTO...”

Sakura observa a su jefe levantar su mano para llamarla.

-Sakura: “Discúlpeme...”
-Shaoran: “Espero no tenga problemas...”
-Sakura: “Descuide... ya estoy acostumbrada”

Sakura se pone junto a su jefe.

-Sakura: “Sí jefe...”
-Sr. Ashihiro: “Aquí tengo una cuenta de nueve yenes y ½. Lo que no tengo aquí son los nueve yenes y ½”
-Sakura: “El cliente fue por su billetera al auto y dijo que volvería...”
-Sr. Ashihiro: “NO DEJES QUE SE VAYAN SIN PAGAR... ACASO CREES QUE ES UN RESTAURANTE PARA MENDIGOS”
-Sakura: “Lo siento jefe... me equivoqué”
-Sr. Ashihiro: “Eso es cierto niña... estos nueve yenes y ½ serán descontados de tu sueldo... AHORA, PONTE A TRABAJAR... Y TRÁEME CAFÉ”
-Sakura: “Sí jefe...”

Otra espina más que afectaba la alegría de Sakura, pero para nada la destruía, ya que, como una vez le dijeron sus recordados padres Fujitaka y Nadeshiko, sus buenos sentimientos la harían salir adelante y Sakura tiene muy en cuenta aquellas palabras.
Shaoran miraba al Sr. Ashihiro con total fastidio, pero él no había venido a enojarse con el jefe sino a decirle algo muy importante a Sakura.

Mientras tanto, Sakura estaba con Tomoyo preparando el café. Y, en estas particulares situaciones, su hermano hacía lo mismo de siempre, vierte las cenizas de cigarro en el café de su jefe. la razón por la cual Touya hacía esto es porque no le gusta que la traten mal a su hermana menor.
Esta vez, Tomoyo se ofrece a llevarlo.

-Tomoyo (sonriente): “Yo se lo llevaré Sakura...”
-Sakura: “Está bien...”
-Touya: “Oye monstruo... atiende a ese policía que está esperando desde hace rato”
-Sakura: “Sí, hermano... y no me llames monstruo”
Sakura se acerca nuevamente hacia el buen oficial. Él aún buscaba como decirle a ella el asunto importante

-Sakura: “Y ¿Qué le sirvo?”
-Shaoran: “No deseo nada...”
-Sakura: “Está seguro que no desea nada...”
-Shaoran: “DECAF... por favor... de por sí mi corazón está latiendo rápido”
-Sakura: “En seguida se lo serviré...”

Entonces, Shaoran, mirando a Sakura y con el billete en sus manos, comienza a ganarse poco a poco la confianza de la amable camarera.

-Shaoran: “Así que... ha tenido mala suerte”

Sakura voltea y le responde.

-Sakura: “Sabe, le confieso que no tengo para pagar mis estudios universitarios, hoy vence el plazo que tengo para conseguir el dinero. Y bueno, salvo por lo de ayer, ya estoy acostumbrada a mi mala suerte. Y eso me hizo ser grosera con usted”
-Shaoran: “Descuide, todos tenemos días malos... no se atormenté por eso”
-Sakura (contenta): “Muchas gracias oficial...”

En eso, la dulce amiga de Sakura, Tomoyo Daidouji viene de haberle dado el café al jefe.

-Tomoyo: “Al jefe le gustó mucho el café... quiere otro”
-Sakura: “En serio...”

Touya se les une a la conversación.

-Touya: “Veré si hay otro cenicero”
-Tomoyo: “Ji, ji, ji...”

Shaoran se quedó pensando en todo lo que le dijo Sakura; y no sólo eso, en como era su actitud con aquellos clientes como Hanao. Su buen corazón era el mejor referente que había visto en Sakura. Él ya no tuvo dudas al respecto, así que estaba decidido cumplir su promesa, y no sólo eso, estaba decidido a hacer lo correcto.
Shaoran intenta recordar el nombre de aquella mesera y no tardó mucho en recordarlo.

-Shaoran: “Sakura...!!!”
Sakura se sorprendió al oír del policía decir su nombre.

-Sakura: “Vaya recordó mi nombre... ¿Qué se le ofrece oficial?”
-Shaoran: “Teníamos un acuerdo”
-Sakura (sorprendida): “Eeehhh...”

Tomoyo sólo se dedican a mirar, mientras que Touya, tenía mucha desconfianza con el buen oficial y su mirada lo reflejaba.
Sakura estaba junto con el oficial.

-Sakura: “Dijo un acuerdo...”
-Shaoran: “Sí... doble propina o la mitad que ganara en la lotería”
-Sakura: “Oh, sí... pero, ya le dije que no era necesario, oficial”
-Shaoran: “Usted me demostró que se lo merece”
-Sakura (nerviosa): “Pero oficial...”
-Shaoran: “¿Por qué no lo decides? ¿Quieres propina doble o prefieres la mitad que gané en la lotería?”
-Sakura: “Está bien... mi decisión. De acuerdo... Ujum, lo que sea, creo que prefiero lo segundo... quiero la mitad de la lotería... Págueme”
-Shaoran: “Segura...”
-Sakura (sonriente): “Segura...”

Entonces, Shaoran saca el billete de la lotería de su bolsillo.

-Shaoran: “Esperaba que dijera eso”
-Sakura: “No lo dudo... no ganó nada verdad”
-Shaoran: “En realidad tuvimos... je, je.... bastante suerte”
-Sakura: “En serio... ganó algo”
-Shaoran: “Ganamos algo...”
-Sakura: “Está bien, ganamos algo... ¿Qué ganamos?”

Shaoran no titubeo ni se puso nervioso cuando le dijo a Sakura cuanto había ganado.

-Shaoran: “Diez millones de yenes...”

De pronto, la alegría de Sakura se había ido, la sonrisa en su rostro había desaparecido y su actitud era demasiado seria y sobretodo... de enfado. Su hermano Touya se había percatado del cambio de ánimo de su hermana menor.

-Sakura: “¿Por qué hace esto?”
-Shaoran: “¿Qué cosa...?”
-Touya: “Oiga usted ¿Qué le hace a mi hermana...?”
-Sakura (seria): “Nunca pensé que me jugarían una broma de este tipo”
-Shaoran: “No, no estoy jugando”
-Sakura (molesta): “¿Cómo se atreve a venir hasta aquí a hacerme esa broma de mal gusto?”
-Touya: “¿Qué broma te jugó este sujeto?”

A pesar del tremendo malentendido, Shaoran nunca perdió la serenidad. Sabe que es cuestión de tiempo convencer a Sakura que lo que le estaba diciendo no era ninguna broma de mal gusto.

-Shaoran: “Ya le dije que no estoy jugando”
-Sakura (molesta): “Lo que dice, lo que está diciéndome... cree que voy...”
-Shaoran: “Que... cree que lo invento”
-Sakura: “Sí, si eso creo...”
-Shaoran: “No es cierto... ganamos”
-Sakura (temblando): “la lotería, la lotería del estado, la... la lotería grande es en la que ganó diez millones de yenes”
-Shaoran (mirando a Sakura): “Sí, ganamos diez millones. Hubiera sido más pero dos personas llamaron. Ellos ganaron veinte millones en total... pero ganamos”
-Touya: “No le creas a este tipo Sakura...”
-Sakura (mirando a Shaoran): “De... de verdad no... no me está mintiendo”
-Shaoran: “Mírame... de verdad, no te estoy mintiendo. ¿Qué ganaría con hacerlo...? Ganamos Sakura, ganamos...”
-Sakura: “Está diciendo que... en verdad... quiere dividirlo conmigo”
-Shaoran: “Cumplo mis promesas”

Sakura no podía creerlo aún, no podía creer el acto del oficial Li Shaoran.
En esos momentos y en un parpadear de ojos, Sakura salió de su asombro, volviendo a la realidad; y de que manera... con su habitual sonrisa, que todos conocemos.
Ella reía y reía, síntoma de una alegría profunda, cualquiera que la estaba observando, diría que ha entrado en un estado de locura temporal, pero sabían que eso era muy comprensible.
Su hermano, que estaba cerca de ella, nunca vio a Sakura reaccionar de esa forma.
El policía estaba mirando ese lapso de frenética alegría por la que estaba pasando.

-Shaoran: “Se siente bien...”

La alegría de Sakura era indescriptible. Después de tanta sonrisa dada por ella, comenzó a saltar y, en su camino, encontró a su hermano Touya y lo abrazó fuertemente. Luego, daba besos a cuanto cliente encontraba, incluyendo a sus amigos Hanao y al acaudalado Eriol Hiragizawa.
Después abrazó a su mejor amiga Tomoyo Daidouji para luego seguir repartiendo besos.

-Sakura (contenta): “No... no puedo creerlo Tomoyo, me sucedió a mí... a mí”

Pero, habían gritos que no tenían nada que ver con la alegría de Sakura, eran los gritos que daba su iracundo jefe, el Sr. Ashihiro.

-“KINOMOTO... ACASO TE HAS VUELTO LOCA, NIÑA... SIGUE TRABAJANDO O TE DESPEDIRÉ, HAS ENTENDIDO”

Por primera vez, a Sakura no le importaron los gritos de su jefe.
La felicidad que sentía hizo que abrazara, por un buen tiempo, a la persona responsable de su alegría, cosa que no fue bien vista por su celoso hermano mayor.

-Sakura (casi llorando): “Muchas gracias... me has hecho muy feliz. Nunca pensé que esto me pasaría a mi... nunca pensé que hubieran personas de tan buen corazón como tú”
-Shaoran (sonriéndole a Sakura): “Nadie se lo merece más que tú, Sakura... además, lo que hice fue cumplir mi promesa. Fue tal vez lo más correcto que he hecho en mi vida”

En eso, Sakura deja de abrazar a Shaoran y lo mira muy detenidamente.
Había algo dentro de ella que hacía que su alegría se le fuera de su ser. Quizás lo que estaba viviendo es tan bueno para ser cierto.

-Sakura (con una mirada triste y muy nerviosa): “No, no lo puedo aceptar, no es justo... no lo aceptaré porqué no quiero... no, no... si quiero, pero hay... hay otra parte de mí... la parte neurótica...”

Shaoran comprendía la reacción de Sakura, así que intentó poner las cosas como estaban en un principio.

-Shaoran: “Acéptalo... quiero que lo tengas”

Felizmente, Shaoran tuvo el apoyo mayoritario de los clientes que le decían a Sakura que lo aceptara. En especial Hanao, su cliente especial y Eriol Hiragizawa.

-Eriol: “Acéptalo Sakura...”
-Hanao: “Sí, acéptalo... no seas tonta, linda”
-Shaoran: “Sí, acéptalo...”

Sakura se sentía confundida. Su mirada se dirigió hacia donde estaba su amiga Tomoyo como buscando alguna respuesta o mejor aún, un voto de aliento; y que mejor que su amiga de toda la vida para encontrarlo.
Tomoyo miraba a su amiga con una sonrisa y le transmitió la tranquilidad que había perdido debido a la confusión que sentía.

-Tomoyo (con una voz dulce): “Acéptalo...”

Sakura por fin se rindió ante los buenos deseos de todos los que la conocían. Ella, por segunda vez, abrazó a Shaoran. Los aplausos le llovía al buen oficial.
Él sintió en el fuerte abrazo de Sakura lo agradecida que estaba con él. Comprendió que su mejor premio no era los millones que se había ganado, sino el haber decidido hacer lo correcto.

Cuando él voltea hacia la puerta principal del restaurante, ve a la sargento Meiling con una sonrisa de oreja a oreja y guiñándole el ojo por su buena acción del día. Ella no tenía dudas que su pareja se decidiría por cumplir su promesa y... en hacer lo correcto.

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