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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 10: Un robo frustrado

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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 10: Un robo frustrado

Mensaje por DarkSyaoran el Vie Ene 22, 2010 8:00 pm

El tiempo transcurrió rápidamente en Tomoeda City. Un mes, para ser exactos, después de la entrega del dinero a los ganadores de la lotería. Las cosas habían cambiado desde entonces. Y, el que más lo sentía es el buen oficial Shaoran. cada día experimentaba algo nuevo, y no era por su trabajo como policía, sino, por ser uno de los ganadores de la lotería.

La mañana empezó y él, como todos los días, salía a vigilar las calles de Tomoeda City. Lo extraño es que sus hermanas, salieron muy temprano, sin decirle nada ni dejarle una nota a donde iban a ir.
Tras subir al patrullero, donde estaba su compañera, la sargento Meiling, Shaoran tenía una mirada de molestia, como si hubiera pasado una mala noche.

-Meiling: “Y ahora ¿Qué te pasa? Seguro fueron tus hermanas de nuevo...”
-Shaoran: “Bueno, no exactamente...”
-Meiling: “Entonces ¿Qué te ocurre?”
-Shaoran: “¿Qué harías si un sujeto te llama a las dos de la mañana y te dice que va a saltar desde el último piso de un edificio si no le regalo mil yenes”
-Meiling: “Si ese sujeto me llamara a esa hora le diría “Adelante que esperas”. Eso te pasó, Shaoran...”
-Shaoran: “Anoche... imagínate los problemas que tuve con mis hermanas”
-Meiling (sonriente): “Anímate Shaoran...”
-Shaoran: “Lo intento... no sé sargento, esta lotería... de un día a otro te convierte en otra persona. Es extraño...”
-Meiling (toda irónica): “Oh, que están haciendo por ti...”
-Shaoran: “No me estoy quejando... sólo digo que es extraño”
-Meiling: “Mmmm... ya sé. Todo esto se te pasará con un buen desayuno”
-Shaoran: “Un desayuno...”
-Meiling: “Claro... que te parece si vamos a la tienda Yamashi y compramos café y unas empanadas”
-Shaoran: “Mmmm... creo que tienes razón. Un café me caería bien...”
-Meiling: “Muy bien Shaoran... ahora, sujétate”
-Shaoran: “¿Queee? Oh, no...”

Meiling hace lo que todos los días acostumbra hacer... acelera el patrullero. A ella le encantaba conducir a toda velocidad el vehículo. Eso le causaba a Shaoran más de un paro cardiaco.
En tiempo récord, ambos policías llegan a su tienda preferida.

-Shaoran: “Iré a comprar el café y las empanadas”
-Meiling: “Está bien... yo estacionaré el patrullero”

Shaoran caminaba tranquilamente hasta la tienda Yamachi. Al entrar, ve a Yamazaki atendiendo sólo en el recibidor. Era algo extraño.

-Shaoran: “Buenos días Yamazaki”
-Yamazaki (algo nervioso): “Buenos días Oficial Shaoran...”

Shaoran notó el nerviosismo en el rostro de Yamazaki. Además se preguntaba ¿Dónde está Chiharu?”

-Shaoran: “Y ¿Cómo te ha ido?”
-Yamazaki: “Bien... hay trabajo”
-Shaoran: “Que bueno...”

Los ojos de Yamazaki indicaban hacía abajo a cada instante. Shaoran observa su mirada con discreción.

-Yamazaki: “¿Qué va a llevar?”
-Shaoran: “Ah, si... lo de siempre, por favor”
-Yamazaki: “De acuerdo...”
-Shaoran: “Y tu futura esposa”
-Yamazaki: “Esta con gripe...”
-Shaoran: “Cuanto lo siento...”

Shaoran confirmó sus sospechas al preguntarle por su novia. Mientras el alistaba la orden de oficial, él observaba el lugar y vio que los clientes tenían miradas de temor y preocupación. Una chica que estaba en la sección de frutas estaba inmóvil. Y no sólo eso, había un sujeto que se demoraba en escoger los productos que iba a comprar. Algo estaba pasando en la tienda.
Yamazaki ya tenía listo el pedido del oficial.

-Shaoran: “¿Cuánto te debo?”
-Yamazaki: “Cuatro yenes... el resto es de cortesía”
-Shaoran: “Toma... quédate con el cambio”
-Yamazaki: “Muchas gracias”
-Shaoran: “A ti...”

Shaoran salió de la tienda tranquilamente, con una actitud extraña pero consciente de lo que estaba pasando.
Meiling estaba con par de damas que estaban preguntando por una dirección. Cuando ellas les indicó en donde era, ellas se retiraban.
Shaoran se le acerca y le dice a Mei lo que pasaba.

-Shaoran: “Están asaltando nuestra tienda favorita”
-Meiling (sorprendida): “En serio...”
-Shaoran: “Primero, le pregunté por su novia y me dijo que estaba con gripe”
-Meiling: “Su novia trabaja aunque esté muerta”
-Shaoran: “Luego, le pedí lo de siempre y me dio café con rosquillas y el capuchino de cortesía”
-Meiling: “Rayos...!!! Lo están robando ¿Qué hacemos Shaoran?”
-Shaoran: “Tú quédate al frente y finge que estás poniendo multas... para que ellos te vean”
-Meiling: “Y tú ¿Qué harás?”
-Shaoran: “Yo entraré por el sótano”
-Meiling (preocupada): “No hagas tonterías... ni se te ocurra hacerte el héroe Shaoran”
-Shaoran: “Descuida, pediré refuerzos...”
-Meiling: “Está bien...”

Adentro de la tienda, habían dos ladrones armados, ellos se llamaban Hiro y Toruh, los asaltantes más buscados en todo Tomoeda City. Ellos robaban todo lo que podían, en especial, dinero en efectivo, cigarrillos y cosas de valor que sustraían de los clientes que, habían tenido la mala suerte de estar presentes cuando llegaron estos malhechores.

Cuando el oficial Shaoran entro a la tienda, uno de los ladrones, Toruh, tenía de rehén a Chiharu y estaba escondidos abajo del recibidor donde Yamazaki estaba parado. Por eso Yamasaki señalaba con sus ojos hacia abajo.
Hiro, el otro ladrón, era el sujeto que se demoraba en escoger los productos. Se hacía pasar como un cliente.

Shaoran bajo las escaleras y entró cuidadosamente por la entrada que da al sótano.
Estaba muy oscuro, con las justas distinguía a donde iba, pero se acercaba lentamente hacia la parte de arriba donde estaban los ladrones.
Cuando los ladrones pensaron que se iban a salir con la suya, uno de ellos ve a la sargento Meiling al frente, disimulando que estaba poniendo una multa a un vehículo.

-Toruh: “¿Qué hacemos?”
-Hiro: “Esperar... hasta que se vaya”
-Toruh: “Y si no se va ¿Qué hacemos?”
-Hiro (alzando la voz): “Se irá... se irá”

Cuando Shaoran estaba por subir las escaleras, se choca con una caja de botellas de gaseosa y ocasiona un ruido que se escucha hasta la parte de arriba.
Los ladrones escucharon el ruido.

-Toruh: “¿Qué fue ese ruido?”

Hiro le apunta su arma a Yamazaki y se lo lleva muy cerca de donde se escuchó el ruido.
Chiharu estaba aterrada.

-Hiro: “¿Qué tienes allí?”
-Yamazaki: “Nada... no hay entrada”
-Hiro: “Como que nada... ¿Y esa puerta?”
-Yamazaki: “Ah eso, no es nada. Es el sótano... hay ratas”

El ladrón puso una expresión como de asco. Vaya, este sujeto sí que resultó valiente.

-Hiro: “Ratas... Uggggghhhh”
-Yamazaki: “Grandes...”
-Hiro: “Las detesto... ¿Por qué no limpias tu tienda?”

Disipada la duda que sentía los ladrones con respecto al ruido que habían escuchado, ellos se acercan a la ventana, pero su molestia se hacía ver tras observar que Meiling todavía estaba al frente, tal como Shaoran se lo pidió.

-Hiro: “¿Qué hace esa policía? Acaso no tiene que levantar MULTAS...!!! Con tanto crimen que hay en la ciudad”

Mientras tanto, Shaoran estaba subiendo las escaleras. Cuando en eso, vio que algo pequeño se movía. Era una rata, más parecía un cuy preñado que uno de esos animales por el tamaño que tenía. Shaoran evitó cruzarse con el desagradable animal.
El abre, con mucho cuidado la puerta del sótano y, lenta y sigilosamente caminaba hacia donde estaban los malhechores.
Chiharu, que no dejaba de observar a su pareja, de pronto, vio en una de sus cámaras de vídeo de seguridad, al policía acerarse por los estantes de los abarrotes.
Así que ella decidió hacer algo muy arriesgado pero útil, que desviaría la atención de los ladrones. Ella se cayó al suelo y simula estar desmayada. Yamazaki corrió preocupado para ver que cosa le había pasado a su novia.

-Yamazaki (desesperado): “Chiharu... Chiharu... ¿Qué te pasa Chiharu?”

Los ladrones estaban consternados, su situación se les había puesto problemático.
Primero, no podían salir sin porque Meiling todavía seguido afuera, ahora con la chica desmayada. Se les hizo difícil planear una solución para escapar de la tienda.

Ese momento de desesperación que pasaban los ladrones era perfecto para Shaoran y decidió actuar en el acto. Él tomó un frasco grande de fruta surtidas y le tiró con fuerza a Hiro, desmayándolo. Pero el otro ladrón, Toruh, sacó su revolver y dio un disparo cuando Shaoran corría velozmente.
El disparo fue escuchado por la sargento Meiling. Rápidamente saca su arma y dio una tremenda carrera hacia la tienda.

Cuando Toruh intento dar otro disparo, Shaoran se arroja sobre él y ambos chocan con la puerta de vidrio y después lo desmaya con un certero golpe al rostro. Meiling llegó y estaba muy asustada.
-Meiling: “Dios mío, Shaoran... te encuentras bien”

Shaoran estaba herido. Cuando el ladrón disparó, Shaoran intentó esquivarlo, pero no pudo evitar que la bala le impactara en su hombro izquierdo.
En esos momentos, los refuerzos llegan al lugar.

-Meiling (gritando): “El otro ladrón se encuentra adentro... Que esperan...!!!”
-“Sí sargento...” decían al mismo tiempo la docena de policías que habían llegado a apoyar a Shaoran y a Meiling.
-Meiling: “Y ¿Por qué no le disparaste?”
-Shaoran (agitado): “Demasiados clientes...”

La herida y la falta de oxígeno habría provocado que Shaoran se desmayara. Meiling se asustó mucho.

-Meiling: “Shaoran... Shaoran... Rápido llamen a una ambulancia”
-“Sí Sargento...” decía uno de los reclutas.
Afortunadamente, la herida de Shaoran no fue más que un leve susto. El fue llevado al hospital después de su valiente intervención. Shaoran había frustrado un robo y los ladrones más buscados de la ciudad ya estaban por fin tras las rejas.

Al día siguiente, la prensa había publicado su acto heroico en las primeras planas. El diario The Tomoeda Post publicó en su portada Policía de lotería evitó asalto.
Mientras tanto, el valiente policía, que estaba con el brazo izquierdo enyesado, estaba siendo condecorado por los altos oficiales de la policía. Estaban presentes sus cuatro hermanas y la sargento Meiling.
Meiling mostraba estar más orgullosa de Shaoran que sus mismísimas hermanas.
El general estaba dando los honores.

-General: “Su heroísmo salvó vidas y evitó lesiones; aunque no para sí mismo, ni para los criminales que detuvo. Así que le otorgo al oficial Li Shaoran esta condecoración por valor y le deseo una pronta recuperación”

Los aplausos se hicieron sentir fuera de la jefatura de la policía donde se estaba llevando a cabo la condecoración a Shaoran.
Después del discurso de reconocimiento del General, Shaoran se acerca a los micrófonos para decir algunas palabras

-Shaoran: ”Muchas gracias.. creo que la bala era el destino que me dijo que descansara un tiempo... al menos era lo que decían mis hermanas”
Shaoran les sacó muchas sonrisas a los presentes por su comentario, a excepción de sus hermanas. Ellas se sintieron muy incómodas porque condecoraban a su hermano y no a ellas.
Shaoran continuó hablando.

-Shaoran: “Me gusta mi trabajo, con o sin lotería. Es un trabajo muy importante. Así que... voy a donar diez mil yenes al fondo de los niños huérfanos de los policías”

Los presentes, la sargento Meiling y los altos generales de la policía compartieron con alegría su noble proposición y aplaudieron fuertemente.
Pero, sus hermanas no parecían muy contentas por el generoso acto de su hermano menor, sino todo lo contrario. Mas allá de ver que es una acción desinteresada y de gran bondad, o vieron como una pérdida de dinero. Se les notaba en sus miradas que tal decisión de Shaoran les dolía por dentro.
Y así, Shaoran tuvo que dejar la policía hasta que se recupere, y eso tomaría un tiempo.
Dos días después, Shaoran, se encontraba regresando de hacer compras en la tienda Yamachi. Por cortesía y por haber evitado que unos buscados delincuentes se robarán su dinero y sus bienes, Yamazaki y Chiharu le regalaron varios víveres al buen Shaoran. Él se llevaba más cosas de los que tenía en mente comprar.
Cuando regresaba a su casa, ve unos camiones con bastante gente. Obreros, carpinteros, albañiles, plomeros, en pocas palabras, contratistas.
Al subir hacia donde vivía, encuentra varios de estos hombres haciendo destrozos en su casa.

-Shaoran (sorprendido): “Pero ¿Qué está pasando aquí?”

Su hermana Shiefa se le acerca.

-Shiefa: “Están re – modelando la casa tonto...”
-Shaoran: “¿Re – modelando...?”
-Shiefa: “Así es tonto... hemos contratado varias personas para que esta casa sea un condominio...”
-Shaoran: “Condominio...”

Sus demás hermanas aparecen con un hombre bien vestido.

-Fuutie: “Así es... de ahora en adelante viviremos en muestro propio condominio”
-Shaoran: “Y usted ¿Quién es?”
-“Soy Jimao Lung, soy el contador. Mucho gusto Sr. Li Shaoran”
-Shaoran (estrechando la mano de aquel hombre): “Contador...”
-Fanren: “Él nos dijo que cuando se termine de construir este condominio, tenemos una ganancia mayor a los cien mil yenes”
-Contador: “Sí... cien mil yenes, libres de impuestos”
-Feimei: “Sí, esa es la cantidad que costará este palacio cuando la vendamos y nos mudemos a Hong Kong”
-Shaoran: “Hong Kong... yo no quiero vivir en Hong Kong. Quiero vivir aquí”
-Fuutie (molesta): “¿Y hacer qué? Jugar al policía y al ladrón”

Shaoran sabía que no tenía caso discutir con sus hermanas, así que decidió sentarse en su sillón favorito junto a la foto de su mama Li Lieran. Pero, para su sorpresa, la foto sí estaba, pero el sillón no.

-Shaoran: “¿Y mi sillón?”
-Fuutie: “La regalamos...”
-Shaoran: “Que...!!! Pero, me gustaba mi sillón... pudieron haberme preguntado”
-Feimei: “¿Para qué? Tú eres el que regala todo siempre”
-Contador: “Mujeres... ¿Quién puede con ellas? ¿O sin ellas?”
-Shaoran (molesto): “¡¡¡Que...!!!”

A la mañana siguiente, Shaoran se encontraba con su ex pareja de policía, la sargento Meiling. Ellos conversaban como siempre lo hacían.

-Meiling: “Ay Shaoran, te he extrañado mucho...”
-Shaoran: “Y yo me estoy volviendo loco... es un infierno. Mi casa es un desastre y no tengo nada que hacer”
-Meiling: “Así es el retiro...”
-Shaoran: “Ni me lo recuerdes...”
-Meiling: “Ojalá te recuperes pronto. No quiero que el coronel me asigne un nuevo compañero”
-Shaoran: “Haré lo posible Mei...”

Antes de voltear la esquina, Shaoran ve con total asombro que el restaurante donde conoció a Sakura era diferente. Ya no se llamaba Domo Arigato sino Lisha Arigato.
Aquel lugar estaba pintado de otro color, habían más flores que adornaban las ventanas y la puerta se abría automáticamente.

-Shaoran: “Lisha Arigato... Vaya, lo veo y no lo creo”
-Meiling: “Según Yamazaki, ella lo compró hace tres semanas”
-Shaoran (sorprendido): “Ella lo compró...”
-Meiling: “Sí, ahora es dueña de ese restaurante y ahora mira como ha cambiado”
-Shaoran: “Me alegra mucho”
-Meiling: “Entra a saludarla Shaoran”
-Shaoran: “Yo... no, debe estar ocupada”
-Meiling: “Ay, Shaoran... te conozco. Se que ardes en deseos de entrar...”
-Shaoran: “No... me tengo que ir a casa”

Shaoran no quería molestar a Sakura o quizás no quería que lo viera con su brazo enyesado, lo que se podía ver en su rostro es que todo eran excusas sutiles. Antes de irse. Shaoran saca algo de su bolsillo y se lo da a Meiling.

-Shaoran: “Para ti, Meiling...”
-Meiling: “¿Qué es esto, Shaoran?”
-Shaoran: “Es un vale que conseguí en la tienda Wingy´s. Con este vale podrás llevarte dos vestidos y un par de zapatos que te gusten”
-Meiling (feliz): “Aleluya... para mí, Shaoran”
-Shaoran: “Sí Mei. Y no sólo es eso. He conseguido un vale en la peluquería Danae para que te arreglen y te hagan un peinado. Además, podrás escoger dos labiales con brillo de diamantes del color que quieras”

Meiling estaba muy feliz por el regalo de Shaoran. Ella lo abrazó tan fuerte, que se olvidó por completo que por algo uno de sus brazos estaba enyesado.

-Meiling: “Discúlpame... por la emoción, yo...”
-Shaoran (un poco adolorido): “No te preocupes Meiling... ya era hora de que te hiciera un regalo para ti”
-Meiling (contenta): “Muchas gracias Shaoran... Que feliz soy”

Shaoran y Meiling se fueron juntos aunque sus destinos eran distintos.

Mientras que, dentro del nuevo restaurante llamado Lisha Arigato, el ambiente había cambiado totalmente. En el salón, habían más mesas. Las flores abundaban, se notaba que era idea de Sakura, le daban un toque de alegría al lugar. Las mesas tenían manteles con el logo del restaurante. Las sillas tenían acabados de primera. En fin, todo ese restaurante cambió gracias a Sakura.
Los clientes ahora llenaban su local, ella los atendía como siempre lo hacía, sonriente, con un toque de amabilidad y atención.
Tomoyo al igual que su hermano Touya, Yukito y otras dos camareras más trabajaban en aquel lugar. Ellos usaban uniformes más bonitos que los que usaban anteriormente, era obvio que Tomoyo ayudó mucho con los uniformes.

No sólo era eso, había una mesa para seis personas aparte de las otras. Aquella mesa es otra de las ideas de Sakura. Estaba reservado sólo para sus clientes especiales, es decir, aquellos que no podían pagar la cuenta.
En esa mesa, Sakura atendía a la Sra. Kaho y otro de sus clientes, quienes venían todos los días a comer.

-Kaho (sonriente): “Todo está exquisito”
-Sakura (contenta): “Me alegra mucho, mi buena dama... Si desea más, no dude en pedirlo”
-Kaho: “Por ahora, estoy bastante satisfecha, Sakurita... muchas gracias”
-Sakura: “Que bueno... y usted Sr. Günter, desea otro plato”

El Sr. Günter era otro de sus clientes. Es de Alemania. Después de la segunda Guerra mundial, se vino a vivir a Japón, hasta ahora. Él no tenía conocidos desde hace mucho tiempo en Japón, claro, hasta que conoció a Sakura. Él todavía tenía su acento alemán.

-Sr. Günter: “Mi querrida niña... es que no quierro abusar. Ya me saborreé dos de sus exquisitos platillos y com eso es suficiente para Günterr...”
-Sakura: “Que bueno Sr. Günter...”
-Sr. Günter: “Uste es um alma de Dios...”
-Sakura (contenta y sonriendo): “Muchas gracias...”

Cosas buenas y cosas no tan buenas pasaban cada día. Pero, lo que sí se podía decir es que ambos se habían ganado el cariño de muchos. Aunque, Sakura y Shaoran todavía les faltaba mostrar más de su bondad, que seguía intacta aún después de la lotería.

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