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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 12: Prensa Amarilla

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LA LOTERIA DEL AMOR Capítulo 12: Prensa Amarilla

Mensaje por DarkSyaoran el Vie Ene 22, 2010 8:09 pm

Un día nuevo había comenzado en Tomoeda City y, las generosas acciones de Sakura y Shaoran continuaban. Tal maravillosa experiencia que les dejó aquellas buenas acciones quedaron pendientes en ellos como una tierna promesa para ese día. Pero, no todo es igual en la vida y la razón es porque cada día que pasa es diferente.

Aquella mañana, en casa de la familia Kinomoto, en la habitación de la alegre camarera, ella se estaba vistiendo, pero no precisamente se estaba poniendo su uniforme habitual que usaba para atender su restaurante; ella estaba acompañada por el pequeño Kero, que se entretenía muy tranquilo leyendo una revista cuyo contenido era netamente trucos de toda clase de vídeo – juegos. Él se estaba instruyendo en una de las cosas que más le gustaba hacer: jugar vídeo – juegos.
Por otro lado, en una tienda deportiva muy conocida de la ciudad, Shaoran se probaba el uniforme oficial de la selección nacional de Japón. Como recordarán, era su turno y, al parecer, él tenía algo en mente.
Un rato después, Shaoran hacía unas llamadas telefónicas.

Volviendo a la casa de la mesera, Touya, su hermano, toca la puerta de su habitación.

-Touya: “Oye monstruo...”
-Sakura: “En seguida salgo, hermano”
-Touya: “Pero, es que...”

Cuando Sakura sale de su habitación, Touya se sorprende al ver a su hermana menor sin su uniforme. En eso, el teléfono suena fuertemente y, casi de inmediato, Sakura alza el auricular del aparato.

-Sakura: “Aló... buenos días”
-Shaoran: “Hola Sakura, soy yo...”
-Sakura (contenta): “Hola Shaoran ¿Qué tal...?”
-Shaoran: “Bien... ya estás lista”
-Sakura: “Sí... ya lo decidiste”
-Shaoran: “Sí, ya lo decidí... bueno en realidad, aún me falta arreglar algunos detalles y ahora, estoy en eso. Pero no te preocupes, son sólo detalles”
-Sakura: “Ah, que bueno...”
-Shaoran: “Quería pedirte un favor”
-Sakura: “Sí, claro Shaoran...”

Shaoran le pidió un favor a Sakura y ella aceptó con gusto.

-Sakura: “Sí Shaoran, descuida... lo haré”
-Shaoran: “Muy bien... entonces te espero con ellos en el estadio Mirasato al mediodía, de acuerdo...”
-Sakura: “En el estadio Mirasato, está bien Shaoran. No te preocupes, yo me encargaré de llevarlos”
-Shaoran: “Te lo agradezco. Nos vemos...”
-Sakura: “Sí, adiós Shaoran...”

Sakura colgó el teléfono y, tras conocer el plan de Shaoran, se dirigió directamente a su habitación. Touya intentaba decirle algo a su hermana pero, el entusiasmo que ella sentía por la acción que Shaoran estaba por hacer, no la hacía ver que su hermano quería decirle algo importante.

Una ½ hora más tarde, Sakura estaba ya lista y llevaba un ligero maletín rojo y blanco.

-“Estoy lista... ahora voy a hacer lo que Shaoran me pidió” pensaba amenamente la alegre camarera.

Al bajar las escaleras, ella se vuelve a encontrar con su hermano. Él seguía con ese afán de decirle algo a su hermana, pero no podía.

-Sakura: “Hermano... te pido que te encargues del restaurante, por favor, sí...”
-Touya: “Vas a salir monstruo...”
-Sakura: “Sí...”
-Touya: “Tengo que decirte algo monstruo... has leído los diarios”
-Sakura: “Me lo puedes decir cuando regrese, estoy retrasada... además, ya te dije que no leo los diarios porque siempre publican cosas que no son ciertas”
-Touya: “En serio, eso crees...”

El tiempo hacía mella en Sakura.

-Sakura: “Me voy... encárgate del negocio, por favor”
-Touya: “Espera monstruo...”

Sakura salió de la casa sin hacerle caso a su hermano.
-“Pero, que descuidada se ha vuelto.. espero que Sakura sepa cuidarse” pensaba Touya algo malhumorado.

Touya tenía un diario doblado en su mano derecha, la misma que arrojó sobre la mesa.

El reloj ya casi daba el mediodía y, a las afueras del estadio “Mirasato”, Shaoran estaba junto con Meiling, que tenía puesto el uniforme de la selección japonesa de fútbol. Al parecer, él la había convencido para que se uniera a esta noble acción.
En eso, la sargento Meiling observa venir lo que parecía ser un largo autobús; de esos vehículos que llevaban a los niños a las escuelas. Aquel autobús se estacionaron enfrente del recinto deportivo y, al abrir la puerta, sale bajando la persona que Shaoran estaba esperando: Sakura Kinomoto.
Ella había cumplido lo que Shaoran le pidió como favor, reunir tantos niños como podía y traerlos al estadio. Sakura se encargó de alquilar el autobús para poder traerlos.
La camarera tenía un silbato que, hizo sonar fuertemente, señal de que los niños podían bajar del vehículo.
Después de eso, la camarera se reúne con el policía y la sargento.

-Sakura (sonriendo): “Hola Shaoran, buenas tardes oficial Meiling, nos alegra que haya venido”
-Meiling: “De ninguna manera me lo iba a perder”
-Shaoran: “Perfecto, ahora entremos, les tengo una sorpresa”
-Sakura: “En serio... me muero de ganas por saber qué es...”

Sakura, Shaoran y Meiling fueron los primeros en entrar al estadio. 10 minutos después, los 38 niños (de entre 8 y 12 años y de ambos sexos) que Sakura había traído en el autobús entraron caminando por los corredores que dan a la tribuna norte y, todos ellos no podían creer lo que estaban viendo... a los principales jugadores de la selección de Japón en el centro de la cancha.
Una voz fuerte se escuchó desde unos potentes parlantes pertenecientes al estadio.

-“BIENVENIDOS... OFICIAL LI SHAORAN, SRTA. SAKURA KINOMOTO, OFICIAL LI MEILING, A LAS ESTRELLAS DEL SELLECIONADO JAPONES DE FÚTBOL Y A LOS NIÑOS PRESENTES A ESTE ESTADIO PARA DISFRUTAR DE UNA TARDE INOLVIDABLE”

El capitán del seleccionado japonés, Hidetoshi Nakata levanta su mano y le indica a los niños que podían acercarse a la cancha. Los niños, que todavía no salían de su asombro, se alegraron muchísimo y corrieron con algarabía hacia la cancha de fútbol.
La más alegre, por esta acción noble hacia aquellos niños fue la camarera.

-Sakura (emocionada): “Esto es maravilloso Shaoran... es... es fantástico”
-Shaoran: “En serio lo crees... tuve que hacer muchos arreglos, pero valió la pena por ellos... no te parece”
-Sakura: “Sí Shaoran... te felicito”
-Shaoran: “Bueno, tu camiseta está en el camerino, ve a cambiarte Sakura, nosotros te esperamos”
-Sakura: “Está bien...”

Al cabo de varios minutos, Sakura tenía puesto la camiseta del seleccionado nacional de Japón y se dirigió al centro de la cancha, uniéndose al grupo para dar inicio al simpático partido de futbol a beneficio de esos niños.
En la cancha del estadio Mirasato, dos equipos se habían formado: un equipo liderado por Shaoran, Meiling, varios jugadores, niños y niñas, y el otro equipo liderado por el capitán Hidetoshi Nakata, Sakura, el resto de jugadores, y los demás niños y niñas.

Los niños estaban entusiasmados, no podían creer que iban a jugar un partido con sus ídolos del fútbol, fue un sueño que pudieron cumplir gracias al oficial Li Shaoran y a la servicial camarera Sakura Kinomoto.
El partido dio comienzo y los niños iban de acá para allá junto con sus ídolos, el juego tuvo varios goles en el primer ¼ de hora. Obviamente, a Meiling y a Sakura les costaba mucho trabajo jugar al fútbol... a simple vista se podía ver que las niñas jugaban mejor que ellas. Meiling, o se tropezaba a cada rato o se les salían las zapatillas, mientras que Sakura pifiaba mucho la pelota. Pero ellas tuvieron apoyo en Shaoran y en el capitán Nakata respectivamente.
Cuando en eso, había un penal a favor del equipo de Sakura y del capitán Nakata, que iba perdiendo por un gol de diferencia. Ella se encargaría de patear el penal y darle el empate a su equipo, pero ella no lo consiguió. Su frágil tiro fue a dar a las nubes.

-Sakura (apenada): “Discúlpenme je, je, je... lo hice muy mal” ^_^¡
-Hidetoshi Nakata: “No se apene Srta. Kinomoto... al fin y al cabo, el resultado es lo de menos, sino el que estos niños pasen un momento inolvidable”
-Sakura: “Sí, tiene razón Sr. Nakata...”

Pasaron más de hora y ½ y el partido había concluido; mas allá del resultado, los niños estaban felices, los jugadores también, y nuestros conocidos, agotados pero satisfechos por la buena acción del día.
-Meiling (presumiendo): “Que partido, verdad Shaoran... nunca pensé que fuera una gran jugadora”
-Shaoran: “Sí Mei, te felicito... aunque, para la próxima vez, trata de meter la pelota en el arco y no tu zapatilla”
-Meiling: “Que cruel eres... yo no tengo la culpa de que las zapatillas me quedarán grandes... además, que me dices de aquella jugada en la que Kinomoto te derribó, fue lo más gracioso que he visto. Ja, ja, ja...”
-Sakura y Shaoran (sonrojados y diciendo a la vez): “Fue un accidente...”

La jugada que comentaba la sargento Meiling era que, cuando Shaoran tenía la pelota en sus pies, Sakura se dio un tremendo resbalón, derribando sin querer a Shaoran. Ambos cayeron en una posición algo... comprometedora. Sakura y Shaoran terminaron viéndose de cerca... muy de cerca, todo esto los incomodó mucho.
Shaoran, Sakura y Meiling se la pasaron comentando lo ameno del singular partido de fútbol.

Cuando Sakura y Shaoran observaron que los niños estaban con los jugadores, ellos decidieron hacer algo que habían planeado: regalar camisetas oficiales, con la rúbrica de sus ídolos. Y no sólo eso, tomarles una foto con ellos. Así, los niños no sólo se irían con su camiseta autografiada, sino con una foto del recuerdo, una idea maravillosa para los niños. Shaoran se encargaba de repartir las camisetas y Sakura era la encargada de tomar las fotos de los niños con los jugadores.

El final de aquella tarde había llegado, Sakura, Shaoran y Mei agradecieron al equipo principal de Japón por unirse a tal acto desinteresado. Los niños estaban en el autobús, listos para regresar a sus casas, con el fresco recuerdo de aquella tarde que le regalaron Sakura y Shaoran.

Eran aproximadamente las 6:00 p.m. cuando Sakura y Shaoran regresaron a sus hogares, cansados y contentos por tal experiencia, pero, a partir de ese momento, las cosas serían distintas.

Sakura llegó a su casa cansada, pero contenta por aquella tarde en el estadio “Mirasato”.

-Sakura: “Hermano... ¿Dónde estás?”
-Touya: “Aquí, en la cocina...”

Sakura se dirige a la cocina

-Sakura: “Con que aquí estabas... ¿Qué tal te fue en el restaurante...?”
-Touya: “Afortunadamente, pudimos sobrevivir sin ti, además, muchos de los clientes te extrañaron, monstruo”
-Sakura: “En serio... a partir de mañana, iré a verlos, yo también los he extrañado”

El hermano de Sakura estaba algo raro, con una actitud extraña.

-Touya: “Yo quisiera que no vayas...”
-Sakura (extrañada): “Pero ¿Por qué hermano?”
-Touya: “En la mañana quise decirte algo importante, pero no me escuchaste monstruo, ten... lee esto y lo sabrás”
-Sakura: “Está bien... a ver, veamos...”

Sakura leía el artículo de un diario llamado The Tomoeda Voice, ella no daba crédito a lo que estaba leyendo.

-Sakura (leyendo el diario): “Policía y Camarera de la lotería creen ser los Robin Hood de Tomoeda City. Al oficial Li Shaoran, después de ganar la lotería junto a sus cuatro hermanas, lo encontramos junto a la camarera Sakura Kinomoto (quien le regaló la mitad de su premio) primero en un parque, patinando, creyendo que aún son dos niños, luego, luciendo sus millones en un concurrido parque de diversiones, donde a simple vista, se vio como les regalaba monedas a las personas que estaban por los alrededores, tratando a la gente como si fueran limosneros ambulantes y, lo más curioso, es que después decidieron irse a un hospital, interrumpiendo la tranquilidad de los enfermos en su afán de figurar en la prensa escrita y televisiva... Tomoeda se pregunta ¿Qué cosa harán o a quién pagarán para conseguirlo?”

Sakura no lo podía creer, se quedó fría y sin reacción. Su alegría había desaparecido.

-Sakura (sorprendida): “Pero, todo esto... no es cierto. Como se atrevieron a publicar algo así... mal interpretaron nuestras verdaderas intenciones”
-Touya: “Este diario lo compré esta mañana y quería enseñártelo, pero no me hiciste caso”
-Sakura (aún sorprendida): “Yo...”
-Touya: “Sé que te fuiste con ese policía, a hacer quien sabe qué. Ahora, que publicará este diario el día de mañana, no quiero ni imaginármelo”
-Sakura: “Ahora sabes porque no me gusta leer los diarios, siempre publican cosas que no son ciertas, y ya ves, hermano... ya ves que sí tenía razón”

Sakura había empezado a llorar, el periódico de la mañana le había quitado su alegría que la tarde con Shaoran y Meiling le dejó; ella había sido víctima de la malicia llamada prensa amarilla, aquella prensa que desinforma a la opinión pública, haciéndoles creer cosas que no son ciertas. Touya sólo observaba a su herida hermana.
En esos momentos, en la casa del oficial, Shaoran estaba pasando por lo mismo.

-Fanren: “Felicidades, Sr. parque de diversiones...”
-Feimei: “¿Qué significa esto, enano? Figuretear con esa mesera, en vez de hacerlo con nosotras”
-Shaoran: “No es cierto... yo no estaba...”
-Shiefa (interrumpiendo a Shaoran): “Quien sabe cuanto dinero has gastado con esa... con esa, camarera”
-Shaoran: “Yo no he gastado el dinero, lo he donado, para muchas buenas causas”
-Fuutie: “Que acaso no te das cuenta... esa chica lo único que quiere es nuestro dinero”
-Shaoran: “No es cierto, ella no es así, lo único que hace es ayudar a la gente”
-Shiefa: “Sí claro, tu meserita... pero ¿Quién se ha creído que es? Una santa...”
-Shaoran: “Ella no es ninguna santa, es una chica noble, alegre, gentil... que ayuda a la gente y que muestra mucho aprecio por los demás, sin prejuicios ni nada de esas tonterías”
-Fanren: “Vaya, eres muy obvio Shaoran... a ti te han embobado”
-Fuutie: “No nos diga que estás saliendo con ella...”
-Shaoran: “No, yo.. bueno sí, estoy saliendo con ella, pero no es lo que ustedes piensan”
-Fanren: “Entonces, estás con ella, cierto...”
-Shaoran: “No tengo un romance con Sakura Kinomoto, se los puedo garantizar”
-Fuutie: “Que predecible eres... eres es demasiado bueno para eso”

Las hermanas de Shaoran estaban con esa actitud, debido a que él y Sakura, habían salido en las primeras plana de los diarios (amarillistas, dicho sea de paso).
El más grande sueño de ellas es salir en las portadas de los diarios y revistas o en la televisión, pero no fue así, su hermano Shaoran tuvo ese desagradable privilegio.
Que injusticia y que situación tan difícil se había presentado en aquella noche. Shaoran y Sakura vivieron dos malas experiencias aquel día, borrando todo lo bonito que tuvieron aquella tarde con los niños.

-Shaoran: “Les aseguro que ella no es todo lo que el diario dice...”
-Fanren: “Esa chica ha sido como una maldición para nosotras, incluyendo para ti...”
-Shaoran: “No es cierto, ella sólo es...”
-Feimei: “Sólo es una oportunista, en busca de más y más...”
-Shaoran: “Basta, me voy de aquí... no voy a quedarme a escuchar como la insultan, ella no es como ustedes piensan”

Enfadado, Shaoran se retira de la presencia de sus malpensadas hermanas, hacia la calle.
Pasaba lo mismo en la casa de Sakura, ella salió corriendo de su casa. Al parecer, su hermano no la comprendió, aunque él no tenía pensamientos malintencionados como las materialistas hermanas de Shaoran.

Lo único a su favor era que, ambos se comprendían mutuamente y que todas las cosas buenas fueron hechas de manera generosa, ayudando a muchas personas sin recibir nada a cambio, tan sólo su agradecimiento.
Comenzaron con una buena acción y terminaron siendo incomprendidos e injustamente etiquetados por el diario The Tomoeda Voice, un diario que es un digno ejemplo de la llamada prensa amarilla.

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